Llegar al Nirvana sin ver El Paraíso

El plan de hoy, como último día en Cali era visitar la reserva natural de Nirvana en Palmira (entrada 5000 pesos). Se encuentra aproximadamente a 1’5 horas de camino pero vale la pena. Nada más llegar hemos podido ver una gran diversidad de flora. La reserva se encuentra en lo alto de la cordillera central de los andes colombianos lo que hace que haya unas vistas excepcionales. Incluso puede verse la cordillera occidental desde donde estábamos. Un paseo de más de una hora hasta la cumbre y con menos cantidad de oxígeno concentrado en el aire ha hecho que nos resulte algo fatigoso el caminar. Puede ser que también tanta fiesta ha hecho mella en nosotros. Unos colibries y otras especies de aves nos han acompañado en el camino. Es fascinante y digno de ver. En lo alto, hay una reconstrucción de un poblado indígena donde se puede intuir cómo vivían. Hemos comido en la misma reserva y el plato a destacar era el lomo de ternera. Hacía tiempo que tenía la necesidad de comer carne.

Otro plan que teníamos era ir a ‘La hacienda El Paraíso’ cerca de Ginebra pero no ha podido ser. Es una hacienda colonial donde transcurrió una de las novelas más importantes de Colombia, ‘Maria’, de Jorge Isaacs. Lo dejaremos para otra vez.

Nos hemos preparado para ir, de nuevo, a Cali. Al ser la última noche, hemos decidido tener un plan muy tranquilo. Carlos, Juliana, Maru y yo hemos ido a cenar a un restaurante en la colina de San Antonio bastante bonito con unas vistas preciosas de la ciudad. El restaurante se llama ‘El Zauan’ y los platos: aborrajados (plátano dulce con queso), puerquitas (merranitas, chicharrón envuelto de platano) y pastel de yuca (pastel de carne y yuca) y bebimos champús (lulo y granos de maiz fermentados).

Aunque hemos pasado una velada muy agradable, es inevitable pensar que nos tenemos que despedir. Ha sido estupendo poder escuchar canciones casposas de nuestra época (como el ‘Duro de pelar’ de Rebeka) en casa de Juliana mientras charlábamos y tomábamos una copa de vino. Juliana ha sido un encanto y una buena compañía. Ahora sé que tengo otra amiga en Cali.

Nueve años han pasado desde la última vez que vi a Carlos y, al ver nuestra amistad intacta, no me gustaría que pasara tanto tiempo hasta que nos volvamos a ver. Estoy triste por despedirme pero alegre de haber vuelto a verle. Antes de dormir hemos tenido una charla sobre la vida, las amistades y el amor, como hace tiempo no teníamos. Carlos, te echaré de menos. Un abrazo.

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One Response to Llegar al Nirvana sin ver El Paraíso

  1. Hermes dice:

    CDM!!!!!
    Mi nin#o, ni el tiempo ni la distancia hacen mella alguna cuando se quiere de corazon, asi que ahora que ya lo has comprobado con Carlos (y me alegro en el alma) ya sabes que no hay nada que puedas perder, nunca, solamente a ti.
    Te quiero muuuchoooo!!!
    (perdona x esta peque#a sequia…estoy genial, pero tengo una compu nueva donde aun no te tengo en favoritos, y recuerda que soy una amish con la tecnologia…jijiji)
    MUACS

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