Entre Sionas y caimanes

La salida de la mañana ha sido ir a visitar la comunidad Siona. Viven en varias comunidades entre el río Aguarico y el río Cuyabeno, río abajo de nuestro campamento. Nos han mostrado como recogen la yuca y hacen pan con sólo ese ingrediente de una forma muy curiosa: se ralla, se prensa con un útil que tienen ellos para extraer todo el agua, se deja secar, se pasa por colador y se reparte prensando en un plato de cerámica en el fuego.

Aunque lo decepcionante es que no hemos tenido demasiado contacto con la comunidad, a simple vista se puede decir que no es una tribu propiamente dicha. Los sionas viven de la agricultura, ganadería y pesca, tienen sus tradiciones y sus propias escuelas pero con los años tienen cada vez más contacto con el exterior perdiendo así sus tradicionales vestimentas y hablando español como segunda lengua. Hoy en día, que tengan contacto con el exterior es bueno para ellos pues el turismo, vendiendo para él artesanías y productos, es una gran fuente de ingresos para la comunidad. Por otro lado, muchos sionas trabajan temporalmente a las afueras como obreros en el negocio del petroleo, cosa que les da algunos ingresos para subsistir pero que  contradice su espíritu ecologista de la zona. A la larga es perjudicial para ellos.

A la salida, nos hemos dado un chapuzón en el río para combatir el calor. De camino al campamento, hemos visto diferentes tipos de aves pero sobretodo varias tortugas de diferentes tamaños que huían a nuestro paso y algunos perezosos colgados impasibles en lo alto de la copa de los árboles.

Antes de la puesta de sol, hemos ido a Caiman Cocha (laguna del caimán) a esperar la noche. Los caimanes son animales nocturnos por lo que la espera prometía. Al fin, nos hemos puesto en movimiento para el avistamiento de caimanes. Y digo ver por decir algo, pues en un principio no hemos podido ver más que sus ojos rojos brillantes a lo lejos delatados por el foco de nuestras linternas mientras permanecían solitarios escondidos entre árboles y arbustos. Cada vez que nos acercábamos, se zambullían sin dejar rastro. Parecía que teníamos que conformarnos con eso y volvernos al campamento cuando por fin hemos divisado los últimos ojos rojos, bien separados entre sí cosa que prometía un gran caiman. Nos hemos acercado hasta el punto de estar a menos de dos metros siendo objetivo de nuestras cámaras. Ha sido fascinante y ha llegado en el momento que tirábamos la toalla. Al final, el caimán, harto de posar para nosotros, se ha zambullido al fondo del río.

Después de la cena, ha sido una delicia tomar unas cervezas en compañía de Diego, el guía. No tomaba una desde Popayán. Viajes, proyectos y la vida de cada uno han sido temas de conversación.

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3 Responses to Entre Sionas y caimanes

  1. Maru dice:

    Lo del baño en el río me despierta una duda…¿No hay peligro de las anguilas eléctricas?

  2. Maria Juliana dice:

    Lastimosamente el mal llamado progreso está llegando a nuestras selvas y bosques amenazando animales y comunidades. Tema para discutir con unas poker!

  3. Romy dice:

    Me alegro que vayas tan bien acompañado de guia pues por lo que nos cuentas no solo la malaria es tu enemiga hay otros riesgos que teniendo en cuenta que estas en la amazona.yo leo tus historias y comentamos lo bien que no lo cuentas de alguna forma nos metemos contigo hay en la selva ,bueno solo mentalmente.yo aun estoy con el pie chungo tengo 3 semanas mas de reposo asi que estoy arta pero bueno tu me haces compañia con tu blok un besazooooooooo y hasta muy pronto

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