El día que gasté 75$

Para empezar bien el día, Jose y yo hemos desayunado fuerte en el hostal: panecillos de la casa, huevos revueltos, mermeladas caseras y mantequilla, queso semiseco, zumo de tomate de árbol y té. Teníamos pensado hacer alguna actividad por las montañas de alrededor de Baños pero antes fuimos a que Jose comprara en una tienda de ropa ecuatoriana hippie de esa que tanto le gusta a mi amigo Pedro. Saludos a Pedro e Isa.

Después de mucho pensarlo, Jose y yo decidimos acercarnos al volcán Tungurahua en quad (21$, 3h, regateando). Por un camino de piedra seguido de uno de tierra, hemos intentado subir hasta el  refugio pues es difícil subir más alto. De todas formas estaba nublado y no lo hemos podido ver. Mi quad estaba algo defectuoso porque la dirección se giraba a la izquierda y además se salía la cadena a menudo perdiendo toda tracción en las curvas cosa que nos ha retrasado bastante. Todo parecía ir bienya que hemos disfrutado de lo lindo sobretodo por los caminos de tierra donde se podía derrapar y  hacer un poco el cabra. Insconscientes de nosotros, inmersos en nuestro deleite y nuestras fotos y videos, el tiempo se había agotado y estábamos todavía en lo alto de la montaña. Estaba claro que lo achacaríamos a tener que poner la cadena contantemente. Hemos iniciado la bajada que prometía bastante. Por un momento, me he creído que era Super Mario Car y que no importaba salirse de la pista porque nada podía pasarme. Nada más lejos de la realidad cuando al salirme del camino me aproximo a un hoyo de más de un metro de profundidad  cayendo en el de frente poco después de empezar a frenar. En un momento dado, he querido saltar de la moto para evitar contusiones pero mi pierna se ha quedado atrapada entre el manillar y parte de la estructura del quad produciendo un fuerte golpe en mi tibia que no podía sacar. Sentía un dolor espantoso y creía que me había hecho alguna fisura en la tibia cosa que me fastidiaba más que nada porque hubiera acabado mi viaje por Sudamérica. Por suerte, sólo había que esperar a que se calmara el dolor que simplemente dejaba una herida en mi pierna. Otro motivo para utilizar el botiquín. Otro problema era sacar la moto del agujero. Menos mal que Jose, que no se había percatadao de nada, volvió al ver que tardaba tanto y me ha ayudado a sacarla. Al llegar a la tienda de alquiler de quads enseguida han visto una pequeña rotura en el plástico del carenado que querían que pagara con un coste de 75$ cosa que me he negado en rotundo pues la moto no estaba en condiciones de ser alquilada. Al final de mucho discutir hemos acordado que pagara 35$ para zanjar el asunto, dinero imprevisto. Ha sido una pena el final porque en la ruta ha sido genial. Me quedo con ese recuerdo y lo divertido de la anécdota.

Por la tarde, hemos ido a ls famosas termas Piscinas de la Virgen. se encuentran cerca del hotel y abren por la noche de 18 a 22 horas costando la entrada 2$. Son unas bonitas termas que tienen aguas caentadas por el volcán Tungurahua y al lado de una cascada. Hay tres piscinas: una fría para nadar, otra caliente de 38º y otra de 48º. Son aguas con muchos minerales beneficiosos para la piel. También dicen que es terapéutico y es bueno hacer contrastes entre agua fría y caliente. No sé si será cierto pero si terapéutico se le llama a sentir un cosquilleo adormecedor en las extremidades al estar un rato en agua caliente y luego, al salir, sentir un mareo como si hubiera tomado sustancias psicotrópicas… entonces sí, ha sido muy terapéutico. En realidad, ha sido una muy buena experiencia relajante muy recomendable.

Después Jose me ha invitado a cenar,  imagino que al verme apurado por los imprevistos, al Café Hood en el parque central, un restaurante que nos recomendaron y del que es dueño al 50% Ivan, un italiano que vive en Ecuador desde hace 10 años y una gran persona. Después de cenar borrego con tomillo y  un vino chileno, nos hemos ido a tomar unas cervezas con Ivan y a jugar al futbolín típico de aquí donde la distribución es 1-2-5-3, algo rarísimo que no he sabido controlar. Después de despedirme de Jose que se vuelve de madrugada a Venezuela me he ido a descanar ya que son la 1 de la mañana.

Creo que a partir de ahora debería hacer bondad en Ecuador porque, aunque me quedan pocos días por aquí, ya me he pasado del presupuesto previsto.

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4 Responses to El día que gasté 75$

  1. Mamá dice:

    Niñoooooooooooooooooo, no sé que decirte me has puesto los pelos de punta, menos mal que estás bien, cuidateeee y no hagas el loco, parezco tu madre jajaj..
    Un besito.

  2. Maru dice:

    Ricardo, Ricardo, me acabas de antojar de jugo de tomate de árbol…Ay!! lo que daría por un juguito…

    Oye! Cuidado con esas locuras, recuerda a “La voz de tu conciencia”. Diviértete, haz el loquito, pero con ÔjÔ. Menos mal que sólo ha sido el susto, otra aventura más para contar, que te quedas con la parte buena y que las aguas termales puede que te acaben de aliviar (o no).

    Besitos

  3. Maria Juliana dice:

    Este relato me producido cantidad de sensaciones contradictorias. Es bueno la adrenalina pero no exageres! Se te mandan las mejores energías desde Cali!

  4. restlessview dice:

    Otra gran anecdota con la que te quedas… pero lo mejor es que, por lo que parece, ya estás haciendo bastantes y buenas amistades por tu propia cuenta. Felicidades por ello.
    Por cierto, esa distribución de futbolín la he visto aquí en Valencia y por lo que me contarón (al ver mi reacción de extrañeza parecida a la tuya) parece que es en Barcelona donde tenemos una distribución rara de los jugadores…

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