Plou i fa sol, les bruixes es pentinen

Caminante, no hay camino, son tus huellas el camino y nada más. Caminante, no hay camino, se hace camino al andar. Y al andar se hace camino y al volver la vista atrás se ve la senda que nunca se ha de volver a pisar. Caminante, no hay camino, sino estelas en la mar.

En un día en el que cualquiera no sabría si salir o no ya que llovía y hacía sol, no podía quedarme en el hostal sin hacer nada. Hoy se trataba de hacer una larga excusión por las montañas y miradores de alrededor de la ciudad y he decir que la piern me ha respondido muy bien.

He comenzado un ascenso desde Baños (1800m) por un sendero donde me he encontrado a dos chicas de Nueva Zelanda con las que  coincidí en Cuyabeno y con las que he subido hasta el mirador La Cruz Bellavista. La senda que subía era empinada y estaba enfangada por la lluvia.  Desde allí se podía contemplar la ciudad en todo su esplendor rodeada de verdes y altas montañas. Ellas han querido regresar pero yo he continuado ascendiendo. Lo cierto es que tampoco habíamos tenido mucho contacto en la selva y, ahora, no iba a ser menos. Poco más arriba he conocido a Simón, un suizo de 24 años que también está viajando por Sudamérica. Hemos charlado de nuestras cosas y caminado por caminos fangosos con la intención de llegar hasta la Casa del Árbol, a 2800 metros. En lo alto y después de 4,5 horas, hemos conocido a Carlos que muy amistosamente nos ha atendido en su propiedad, la Casa del Árbol, desde donde se puede admirar la grandeza del volcán Tungurahua. Allí mismo tiene una casa encima de un árbol y un columpio que parece lanzarse hacia el abismo. Al parecer, cuando el volcán está más activo, la gente se queda allí para acampar y poder ver la candela por la noche. No ha sido nuestra idea pues no había actividad, no teníamos material y además el cielo estaba nublado. De vuelta a Baños hemos ido por un atajo y en un momento dado hemos podido ver despejada  a cima nevada del Tungurahua, cosa que no pude hacer ayer con Jose en la aventura con los quads.  Hemos cogido el atajo aconsejados por Carlos pero la verdad es que es bastante escondido y tortuoso por el terreno enfangado y por su brusca bajada. En un momento dado, nos hemos metido por un sendero estrecho de descenso de mountain bike, así que hemos tenido que bajar corriendo no fuera a ser que bajara un ciclista a toda velocidad y tuvieramos que lamentarlo. Al final de este camino, hemos llegado al mirador de la Virgen donde me he encontrado a una tímida chica más de Israel que conocí en Cuyabeno que viajaba sola y que he saludado cordialmente. Desde allí, el descenso es por escaleras pero después de siete horas de camino mis piernas temblaban de tanto esfuerzo que me pedían una tregua y mi estómago algo para comer.

He llegado al hostal y he descansado un poco pues mañana voy a hacer otra excursión interesante como último día en Baños.

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2 Responses to Plou i fa sol, les bruixes es pentinen

  1. Mamá dice:

    Nunca persequí la gloria,
    ni dejar en la memoria
    de los hombres mi canción;
    yo amo los mundos sutiles,
    ingrávidos y gentiles,
    como pompas de jabón.
    El otro día estuve a punto de mandártela, me pareció algo triste y no lo hice.
    Caminante no hay camino
    sino estelas en la mar…
    Besos.

  2. laura dice:

    Niño que envidia!!! son super xulas las fotos y todo lo que cuentas mucho animo y disfruta mucho!!!

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