Un día de mierda

Sin ofender ni herir la sensibilidad de nadie, el título de la entrada no intenta anunciar un mal día sino algo más literal en el sentido de la frase. Me explico:

Sin saber adonde iba ni que iba a ver, Diego (el socio de Charly en el hostal y dueño de la agencia de tours ‘Majo viajes’), Gemma y Stephan me han llevado a un taller anual de construcción de adobe que se impartía en el pueblo. Al principio no entendía nada pero poco a poco iba comprendiendo lo que se cocía en aquella casa, algo que me ha hecho plantearme muchas cosas de la vida materialista en la que vivimos que han provocado en mí asombro y fascinación.

Como decía, intentaré explicarme. Al inicio del taller, Román y Celeste, nos han introducido el tema con unas explicaciones teóricas en el mudo de la construcción de casas de adobe. Consta, en este caso, en una casa con paredes perimetrales hecha de ladrillos de adobe (arcilla, tierra, guano de caballo o de vaca, paja y agua) que están colocados de la misma forma que el ladrillo convencional pero fijado también con adobe. Para fortalecer la estructura, los pilares de madera son colocados en cimientos y en el techo se colocan bigas apoyados en un travesaño a lo largo de la casa. Encima de la pendiente que dejan las bigas del techo se colocan cañas, paja que aisla térmicamente, un plastico para hemetizar y pasto donde crece hierva que le da un toque más rústico, por este orden. El interior está distribuido con tabiques de adobe rellenos de una estructura aislante de cañas cogidas con alambres.

Las características de una vivienda de adobe son la de construir una casa ecológica, térmica, perdurable, acústica, económica y estética. Es decir, todo ventajas. Además, en Argentina, se considera erroneamente casa precaria por lo que está exenta de pagar impuestos. Por mucho que se pueda creer que no son duraderas, lo cierto es que pueden aguantar muchos más años que una casa moderna tradicional y es una oportunidad de construir la casa que uno sueña de la forma que la imaginación quiera, son mucho más bonitas y duran más con los adecuados acabados.

No podía creer que esto fuera posible por el precio tan económco que cuesta hacer una casa de adobe y, a medida que trabajábamos colocando adobe en la estructura con nuestras propias manos, me daba cuenta del desconocimiento que hay sobre esta materia y de cómo los países más desarrollados como el mío nos han inculcado que es mejor vivir en una casa de hormigón y ladrillo que no hemos ni diseñado nosotros mismos, que tenemos que estar toda la vida pagando y sin importarles que la fabricación de los materiales de construcción es perjudicial para el medio ambiente.

El problema de iniciar una revolución de elaboración de casas en adobe con materias primas (reutilizables en el caso de demolición) que ofrece la tierra es que sería una catástrofe a nivel mundial para la industria de la construcción, económicamente hablando. Teniendo en cuenta que también son una fuente de ingresos en forma de impuestos para los gobiernos, es impensable también que por parte de ellos se quiera fomentar una forma de vida sin este tipo de ingresos, aunque siempre habrá alguna industria que se lucre de todo esto. Sin quererlo y sin conocer las alternativas, nos han inculcado que es mejor tener una casa de ladrillo y otra cosa sería pertenecer a la clase baja por considerarse una casa precaria y esto es algo que hace que desechemos la idea porque provocaría la vergüenza y las habladurías de las clases más adineradas o de los que pretenden aparentar tener más. Sinceramente, yo prefiero tener mi casa pagada antes de un año sabiendo que puedo transformarla en lo que me plazca y en algo mucho más bonito que las casas que hoy conocemos. Maravillados se quedarían los más adinerados pero más lo harían los interesados en construir una casa de este tipo.

Sin quererlo, mientras aprendía la forma más artesanal de contruir una casa y posteriormente cenando la rica cena que había preparado Stephan, me evadía diseñando en mi imaginación cómo podría ser mi futura vivienda. De cualquier forma pero seguro que económica, aunque conseguir un terreno en España es otro cantar.

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3 Responses to Un día de mierda

  1. Eva Guillén dice:

    Hola,

    Realmente vivimos en una sociedad consumista, donde la posición social es muy importante, aunque como bien dices no siempre es la mejor manera de vivir.
    Disfruta del viaje.

    Eva

  2. Romy dice:

    HOLAAAA en esas casas de mierda con perdon lo que te gastarias mas seria en ambientadores me imagino aunque alli todo sera muy distinto con tantos remingos como aqui…patonsssss

  3. Maru dice:

    En la explicación se nota que ésto te gusta ¿Eh?. Oye, gracias por la idea, sabiéndolo yo también me apunto a las casas económicas y ecológicas aunque sean de “popó”. (no voy a reproducir ese horror de palabra je, je, je..)

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