El día que comí tortilla de patatas

El calor que ha hecho hoy en Resistencia ha sido insoportable. Si a eso le sumo el calor al cocinar, uno puede sentirse en el mismísimo infierno. Y es que hoy me ha dado por comprar algunas cosas para comer algo mediterráneo y el plato principal, como no podía ser de otra manera pues lo estaba deseando desde que empecé mi viaje, ha sido la tortilla de patatas.

Por suerte he podido contar con la ayuda de  Yamile, la chica de la limpieza que es muy amable y servicial, y teniendo en cuenta que soy un desastre en orden y limpieza a la hora de cocinar me viene muy bien. Pronto hemos hecho amistad y nos hemos explicado las cosas de nuestra vida.

No es por echarme flores pero la tortilla de patatas estaba deliciosa. Parece que después de tres meses sin cocinar no ha hecho que me olvide del asunto. En cuanto Lorena ha llegado de trabajar, hemos comido estupendamente amenizando el almuerzo con el vino cafayateño que compré en Las Nubes y hemos charlado de nuestra vida para conocernos un poco más.

Por la tarde, hemos hecho una visita a sus padres, Juan Carlos y Mª de los Ángeles, unas encantadoras personas que viven en una casa de acorde con dicho encanto. Tomando un vaso de terma con soda, he tenido una de esas charlas con Juan Carlos, un gran orador, de esas cosas que me hace plantear mi futuro laboral que tan olvidado tenía. Me ha hecho caer en la cuenta que en ningún momento había pensado que lo que estoy viviendo en este viaje pudiera ser útil para mi profesión, ni siquiera me había planteado la posibilidad de trabajar en otro país. Nunca se sabe aunque sé que no es el momento.

El plan de la noche era ir a cenar a Corrientes, otra ciudad a 20 km de Resietencia. Así que después de conocer a unos cuantos amigos de Lorena (Analía, Juanma, Franco, Lesly, Christian y Mirna), conocer un taller de colaboración del pintor plástico Milo Lockett y tomar Fernet Branca (bebida alcohólica de hiervas, azúcar y caramelo) con cola y otro Fernet de menta con Sprite, hemos comido un lomito (sandwich de lomo y otros ingredientes) en el Mizza ubicado en la Costanera Norte, una zona muy concurrida para ser un miercoles.

No sé si es por el calor o por el cansancio acumulado pero me muestro de acuerdo cuando surge la idea de volver a la casa a dormir. Todos excepto yo trabajan al día siguiente y son las 3:00 am.

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3 Responses to El día que comí tortilla de patatas

  1. Jay dice:

    Tengo q reconocer q m he emocionado leyendo sobre mis primos, hace tanto q no los veo, y los echo tanto d menos, me alegro de que al menos tú, hayas podido disfrutar de su compañía…. Un besazo para ellos!!! y para ti tb petardo!

  2. romy garcia navarro dice:

    enorabuena por la tortilla de patatas con una botellita de vino lo mas de lo mas estamos deseando compartir contigo una tortilla igual o mejor…un besazo y buen viaje campeon

  3. Mamá dice:

    Hasta la huelo desde aquí esa tortilla. A ver si cuando vuelvas nos haces una.

    Besossssssssssssss

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