La cartelera argentina

Habiéndome despertado tarde una vez más, he ido a pasear por el centro. Primeramente he entrado en la sencilla Catedral adornada en su interior con un enorme Jesuscristo crucificado y con vidrieras con motivos colonizadores. He visitado varias esculturas de la ciudad, las que he podido ya que se necita mucho tiempo para poder visitarlas todas.

Tenía ocmo encargo por parte de Amelia comprar una rosa para su prima y para su tía. Atendiendo a sus peticiones, aunque su tía no estará en unos días, he ido a una floristería donde la amable dependienta se ha interesado por mi vida y me ha comunicado lque existe la posibilidad de trabajar como ingeniero en Argentina. Sigo diciendo que todo es posible.

He ido a almorzar a la casa de los padres de Lorena y Sebas pero no ha sido sencillo entrar pues yamile ha vivido un episodio de pánico al creerme un ladrón que quería entrar. Pasados unos minutos, ha contestado a mi llamada al timbre y se ha sentido aliviada y divertida al verme. He comido con Sebas otra suculenta comida. Como siga haciendo este tipo de comidas, no voy a tener mñas remedio que quedarme todo el mes en Resistencia, por lo menos.

 A la pobre Lorena que últimamente no duerme demasiado, le he expresado mi interés por ir al cine a una película argentina al cual ha aceptado gustosamente. El título: El secreto de tus ojos, un interesante argumento aderezado con un entretenido guión y la buena actuación de Ricardo Darín a la que nos tiene acostumbrados. Cualquiera diría que soy un crítico de cine. En definitiva, nos ha gustado mucho.

Después de la sesión de cine, Lorena me ha dejado conducir cosa que me ha encantado ya que no lo hacía desde Colombia. Hemos visitado desde el coche algunos parajes a las afueras de Resistencia y hemos parado cerca de Colonia Benítez donde podía verse un verde prado con flores violáceas iluminadas por los últimos rayos de sol del día. Una bonita postal.

El plan de la noche ha sido una parrilla en la casa junto a más de 15 personas cosa que ha provocado que sea más fácil comer hamburguesas pero, aun así, estaban riquísimas. Después de cenar, charlar, beber, hacer fotos, algunos bailar y hacer el cabra, hemos salido a bailar, no a un boliche (discoteca) sino a un bar musical donde han tocado generalmente música argentina que no conocía pero igualmente lo he pasado bien.

Me he despedido de la gente pues tenía pensado marcharme al día siguiente por la mañana hacia otro destino pero eso era antes de saber lo que se avecinaba.

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