Llegada a León, Nicaragua

Hemos aterrizado en el aeropuerto de Managua (Nicaragua) a las 00:30, hora local, en un vuelo de la compañía Spirit que ha durado dos horas y media desde Miami.

No hemos tenido ningún problema con la compañía excepto por el incidente de hace tres días en el Día de la Independencia de los Estados Unidos de América, el 4 de julio. Una vez más me encuentro que las compañías de vuelo complican el viaje del mochilero. Nos exigieron un billete de vuelta a nuestro país de origen que garantice que no vamos a permanecer en Nicaragua durante un periodo que exceda de los tres meses correspondientes al visado de turista. Pero, ¿qué pasa si antes de cumplir los tres meses quieres viajar otro tanto a otro país, y a otro y a otro? Pues que empiezan las complicaciones. La solución más común es comprar un billete de vuelta que nunca utilizarás o que anularás acto seguido. Por suerte en nuestro caso, hemos podido atrasar nuestro vuelo tres días, tiempo suficiente para conseguir una carta de Quetzal Trekkers, la ONG para la que vamos a trabajar en Leon, que nos acredita como voluntarios y asegura que nuestro plazo de trabajo no va a exceder más de tres meses. Es algo que no podemos asegurar pero nos ha servido de gran utilidad. Spirit nos ha dejado volar pero no acabo de entender por qué complican las cosas a los clientes. Llamadme malpensado pero se me ocurre un porqué. Las compañías de vuelo te hacen pagar un billete de vuelta porque, si cupiera la posibilidad de que Nicaragua no nos dejara entrar a su país, la misma compañía es la encargada de repatriarte cubriendo todos los gastos.  Si tú ya has pagado una vuelta, es algo que se ahorran.

Pero en Nicaragua ni se han fijado en nosotros al entrar. En la casa de cambio del aeropuerto no han malvendido córdobas con dólares a relación de 19.1 a 1, sabiendo que los dólares están ahora mismo a 22.4 córdobas. No se trata de que hayamos pecado de novatos, sino que no teníamos otra alternativa en ese momento. Acto seguido nos han pedido 10$ por cada visado de turista. Lo que no me queda muy claro es que nosotros entremos al país en calidad de turistas. Si no hubiéramos cambiado el dinero, hubiésemos podido pagar con dólares y sacado dinero de los cajeros que hay en el mismo aeropuerto. En fin.

Nuestra idea inicial era pasar el resto de la noche en el aeropuerto. Por lo menos, hasta que se hiciera de día. Teniendo en cuenta que el hotel Best Western que está justo enfrente cuesta 105$ por pareja y noche, hemos llevado a cabo nuestra idea inicial. Verónica ha maldormido algo pero yo no he podido dormir nada. A las 6 de la mañana se ha llenado de gente el aeropuerto y no hemos podido seguir vagabundeando. Hemos desayunado empanadas de res y de pollo antes de continuar nuestro viaje a León.

El siguiente paso era llegar a la terminal para coger un autobús que nos llevara a León. Lo normal sería tomar un taxi oficial en el mismo recinto del aeropuerto pero es demasiado caro. Nosotros hemos tomado un taxi fuera del recinto, enfrente del Best Western. Manuel es un hombre jubilado que pretendía ganarse un sobresueldo. Enseguida nos ha mostrado su identificación y carnet de jubilado. Hemos confiado en él  y hemos pagado tan solo 160Cds (1 euro son unos 32 córdobas). Cuando me subo a un taxi por primera vez en un lugar, me gusta preguntar al taxista cosas de su país o de la ciudad que recorro en ese momento. Nos ha comentado sobre el gobierno, los robos en Managua y la pobreza evidente de la ciudad. Enseguida nos hemos dado cuenta de esto último al ver las chabolas, los vendedores ambulantes intentando llamar la atención de un posible cliente y los autobuses reciclados de EUA y camiones contaminando fuertemente el aire.

Hemos llegado a lo que llaman la terminal de la UCA donde era imposible no escuchar los gritos de nuestro destino “León, León”. Después de conversar con un tipo sobre Barcelona, mi ciudad, he cogido nuestras maletas y las he amarrado en lo alto del combi que nos iba a llevar a León (40 C$). Ha sido un viaje de hora y media en un microbús en el que hemos estado algo apretaditos y desde donde hemos podido contemplar la flora de esta zona que no parece muy tropical. En la abarrotada terminal de León, nos ha recogido un taxista que, por 20C$ cada uno, nos ha llevado hasta la organización para la que vamos a trabajar durante tres meses, Quetzal Trekkers.

Nos ha recibido Rebeca, la codirectora de Quetzal Trekkers en León (Nicaragua), la cual nos ha dado instrucciones previas para nuestra estancia. Hemos conocido a algunos de los voluntarios y gran parte de ellos hablan bastante bien el español, cosa que me será de gran utilidad para comunicarme con facilidad. Eso no quita que debo aprovechar para dominar mi penoso inglés teniendo en cuenta que los voluntarios son generalmente estadounidenses. En buena compañía, hemos comido un menú por 30C$ cosa que no está nada mal teniendo en cuenta nuestro poco poder adquisitivo.

La habitación es un cuchitril pero hemos hecho lo posible por hacerla más acogedora. Verónica ha tenido un momento de ansiedad por la suciedad y le ha dado un arrebato de limpieza compulsiva. Estoy seguro de que se acostumbrara y que conseguirá adaptarse a las escasas condiciones del albergue.

Por la noche hemos ido a un concierto de música autóctona al bar Vía Vía que es simpatizante de Quetzal Trekkers por lo que les ha permitido publicitarse haciendo una rifa. Antes de ir a dormir, hemos cenado en el único puesto de comida que hay abierto a las 22:00 de la noche.

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