Aclimatandome en Otavalo

15 septiembre 2009

Estando solo me es mas complicado arrancar para hacer cosas y decidirme por lo que es mejor hacer. Sin duda, hay una infinidad de alternativas para hacer por aqui pero no me decidia. Al fin, he decidido ponerme en marcha porque como dice una persona a la que quiero un monton ‘el movimiento genera movimiento’. Y es bien cierto. Un beso, Arantxa. Por otro lado, seguire lo que me dicte el corazon y todo aquello que no pueda ver es porque, esta vez, no tiene que ser.

Para empezar he visitado la ciudad mas profundamente que ayer. Otavalo, ‘cobija de todos’, es una ciudad andina turistica de 31000 habitantes y se encuentra a 2550 metros de altura. Esta, generalmente, habitada por indigenas kichwa (quechua) que visten curiosos ropajes. Principalmente, viven del comercio artesanal, textil y alimentario. He visitado los principales mercados como el de artesania en la plaza de los Ponchos y el de comida, la plaza Bolivar y las calles mas transitadas.

Me he dirigido a pie a las afueras con intencion de visitar el Parque del Condor que se encuentra a 5 km de la ciudad. El camino olia a eucalipto y lavanda y, en verdad, es que estaba rodeado de cientos de arboles y miles de plantas. La mayor parte era cuesta arriba y ha sido algo duro pero me he sentido con mas fuerzas y mas ganas cuando me han sorprendido las vistas del volcan Imbabura y el lago San Pablo a lo lejos.  He llegado al Parque del Condor (3,25$ para extrangeros) fundado por un holandes que, junto con su equipo, mantiene varias especies de aves protegidas que son rescatadas de diversas adversidades, por lo general del hombre, para la la cura y la posterior reintegracion en la naturaleza. Desgraciadamente, hay aves heridas de por vida que no volveran a ser libres. Nos han mostrado una exhibicion de cetreria de varias aves rapaces. El condor andino, simbolo del pais, es el mas afectado y al borde de la extincion. Es admirable la labor de este holandes que cada vez consigue mas ayudas, no suficientes, para preservar las especies.

Cerca de alli, se puede visitar El Lechero que, se dice, es un arbol magico por sus poderes curativos. Es dificil encontrarlo y no est{a muy indicado asi que es mejor preguntar a los campesinos de la zonaque amablemente indican su paradero. Se encuentra solitario en lo alto de una montañita y, sin saber de que especie se trata, he podido contemplar su belleza incluso meditar a su lado mientras el viento soplaba con fuerza y caian las primera gotas.

He intentado soportar el frio y la escasa lluvia mientras iba montaña abajo para acercarme a la laguna mas grande de Ecuador, la laguna San Pablo. Es inmensa y se puede montar en lancha o patines aunque yo no lo he hecho. La he contemplado bajo el cielo gris y a la falda del impresionante Imbabura. Era hora de volver.

Al llegar a la ciudad, ha empezado a caer una intensa lluvia que me ha mojado, enfriado y obligado a retirarme por hoy de mi dia turistico por Otavalo. Menos mal que ha caido al llegar. Mañana visitare Quito.


La gimcana de las fronteras y, como premio, Otavalo

14 septiembre 2009

He salido de madrugada hacia Otavalo, Ecuador, con Transipiales (30000 pesos) y he llegado 8 horas despues. Cruzar la frontera es algo que me inquieta pero habia llegado el momento. He preguntado a un policia para que me informara que tenia que coger una buseta para llegar a la frontera (1500 pesos). Me han sellado, sin coste, en el pasaporte la salida de Colombia en la oficina de migracion del SAN. Antes de cruzar un tipo de poco fiar me ofrecia cambiar pesos por dolares asi que, no me pregunteis por que, le he cambiado. Cosa que ha conllevado al posterior timo. Algo mas de 10 dolares se ha llevado el buen hombre por no haber el hecho yo un pequeño calculo mental. En fin, que todos mis problemas sean esos. He cruzado la frontera caminando sin que nadie reparara en mi ni registrara mi mochila y me han sellado, sin coste, la entrada a Ecuador en mi pasaporte. Una vez dentro del pais he tenido que coger una buseta (0,75$) hacia el primer pueblo del Ecuador, Tulcan. Al llegar 6 personas se han abalanzado sobre mi para ofrecerme el mejor servicio a Otavalo, mi proximo destino. Al final me he decidido o me ha hecho decidirme por la cooperativa San Cristobal por 2,5$ durante 3 horas. A medida que hemos ido avanzando, mas pasajeros se han ido subiendo hasta el punto de haber gente de pie. Nos han parado dos veces la policia para hacer un registro rutinario y en las dos ocasiones han registrado a las mismas personas. En mi caso no me han pedido ni el pasaporte. Lo mas curioso del trayecto es que un hombre de la cooperativa ha aprovechado el momento de mas auge para ofrecer un medicamento que, segun el, curaba los males de prostata, ovarios, heridas, higado, ulceras… No me puedo creer que haya habido gente que le ha comprado.

He llegado a Otavalo pero, al parecer, el autobus deja en una parada de la Panamericana asi que me ha tocado coger otra buseta (0,20$) hasta la terminal de autobuses. He buscado alojamiento y he encontrado uno destartalado y con baño comunitario con agua caliente por 4$. He de empezar a mirarme el dinero con detenimiento si quiero acabar el viaje asi que este lugar me parece bien. Me he duchado y he almorzado muy barato por 1,25$. A primera impresion, no he visto mucha gente por la calle para ser un lugar turistico. Ayer acabaron las fiestas y puede que esten de resaca. He dado una vuelta por la ciudad pero he decidido irme a descansar temprano y verla mas a fondo mañana. Lo que me queda de tarde lo dedicare a planear mis proximos pasos.