De Baños a Puyo en bicicleta

3 octubre 2009

La propuesta de hoy con Simon ha sido alquilar unas bicicletas todo el día (5$) para hacer la ruta de las cascadas desde Baños hasta Puyo, 63km, siguiendo el curso del río Pastaza. La idea era ver las cascadas así que ya veríamos si llegábamos a Puyo o no.

El camino prometía ser agradable ya que casi toda la ruta de las cascadas ha sido cuesta abajo. La primera es la cascada de Agoyán que no es gran cosa pero hay que empezar poco a poco. La segunda es la famosa cascada del Manto de la Novia que por un dólar se puede cruzar el cañón en tarabita (cesta colgante) durante 500 metros hasta el mirador de su garganta a una altura de 100 metros, una vista preciosa. La tercera, la más visitada, es la cascada Pailón del Diablo. Hemos tenído que dejar las bicicletas a buen recaudo para hacer una larga caminata hasta lo alto de la cascada donde la fuerza del agua al caer nos salpicaba dejándonos inevitablemente mojados. En lo alto existe una grieta sólo apta para gente sin problemas de claustrofobia y con flexibilidad en las piernas ya que a veces hay que hacer contorsionismo. Esta grieta es un acceso al último mirador construido en 2008 que permite contemplar la cascada desde atrás, eso sí, me he quedado empapado. Más abajo hay un puente colgante que permite ver desde una mejor panorámica la cascada Pailón del Diablo. La subida ha sido dura pero ha valido la pena. Para recuperar fuerzas, hemos comida una rica trucha mientras dejábamos caer las pocas gotas de agua de lluvia. Una vez en marcha hemos visitado la última cascada, la cascada Machay, en la que centenares de escaleras nos seraraban de ella. La cascada es preciosa y es un bonito lugar para detenerse. Incluso algunos han aprobechado para darse un chapuzón.

Aunque estábamos en el km 28 aproximadamente y ya no habían más cascadas, hemos decidido seguir hasta puyo, 35 km más de bajadas y duras subidas y donde han habido momentos en los que he dudado que Simón tuviera fuerzas para llegar. No recordaba un trayecto así de largo y duro desde que hice el camino de Santiago del Norte que hice en el 2004, en la parte de Euskadi. El paisaje ha sido fabuloso y ha cambiado bruscamente de clima, flora y fauna desde los Andes a la selva. En un momento de flaqueza hemos descansado en un mirador desde donde se contemplaban unas vistas fantásticas de la entrada a la selva por el río Pastaza. Ya sólo quedaban 12 km en carretera plana. Victoriosos, hemos llegado a Puyo. Parecía que la noche y la lluvia que caía a cántaros se hubieran esperado a que llegáramos. Ha salido redondo. Hemos cogido un autobús para volver a Baños.

Una vez devueltas la bicicletas, ducharnos y comer hidratos de carbonos, hemos salido a conocer el sábado noche de Baños. Hemos estado en un local que ponían salsa que tantos recuerdos me trae de Bogotá, Cali y, sobretodo, de mi querida Barcelona. He disfrutado bailando también merengue y otros ritmos latinos. Incluso ha habido un momento en el que han puesto el ‘Meneito’ que tanats veces habremos bailado Carlos, Sela y Jordi años ha. Un beos para ellos.

En definitiva, hemos tenido un día en el que hemos disfrutado de muchas cosas pero el desgaste físico era notable y nos hemos recogido a las 3:00 am.

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Plou i fa sol, les bruixes es pentinen

2 octubre 2009

Caminante, no hay camino, son tus huellas el camino y nada más. Caminante, no hay camino, se hace camino al andar. Y al andar se hace camino y al volver la vista atrás se ve la senda que nunca se ha de volver a pisar. Caminante, no hay camino, sino estelas en la mar.

En un día en el que cualquiera no sabría si salir o no ya que llovía y hacía sol, no podía quedarme en el hostal sin hacer nada. Hoy se trataba de hacer una larga excusión por las montañas y miradores de alrededor de la ciudad y he decir que la piern me ha respondido muy bien.

He comenzado un ascenso desde Baños (1800m) por un sendero donde me he encontrado a dos chicas de Nueva Zelanda con las que  coincidí en Cuyabeno y con las que he subido hasta el mirador La Cruz Bellavista. La senda que subía era empinada y estaba enfangada por la lluvia.  Desde allí se podía contemplar la ciudad en todo su esplendor rodeada de verdes y altas montañas. Ellas han querido regresar pero yo he continuado ascendiendo. Lo cierto es que tampoco habíamos tenido mucho contacto en la selva y, ahora, no iba a ser menos. Poco más arriba he conocido a Simón, un suizo de 24 años que también está viajando por Sudamérica. Hemos charlado de nuestras cosas y caminado por caminos fangosos con la intención de llegar hasta la Casa del Árbol, a 2800 metros. En lo alto y después de 4,5 horas, hemos conocido a Carlos que muy amistosamente nos ha atendido en su propiedad, la Casa del Árbol, desde donde se puede admirar la grandeza del volcán Tungurahua. Allí mismo tiene una casa encima de un árbol y un columpio que parece lanzarse hacia el abismo. Al parecer, cuando el volcán está más activo, la gente se queda allí para acampar y poder ver la candela por la noche. No ha sido nuestra idea pues no había actividad, no teníamos material y además el cielo estaba nublado. De vuelta a Baños hemos ido por un atajo y en un momento dado hemos podido ver despejada  a cima nevada del Tungurahua, cosa que no pude hacer ayer con Jose en la aventura con los quads.  Hemos cogido el atajo aconsejados por Carlos pero la verdad es que es bastante escondido y tortuoso por el terreno enfangado y por su brusca bajada. En un momento dado, nos hemos metido por un sendero estrecho de descenso de mountain bike, así que hemos tenido que bajar corriendo no fuera a ser que bajara un ciclista a toda velocidad y tuvieramos que lamentarlo. Al final de este camino, hemos llegado al mirador de la Virgen donde me he encontrado a una tímida chica más de Israel que conocí en Cuyabeno que viajaba sola y que he saludado cordialmente. Desde allí, el descenso es por escaleras pero después de siete horas de camino mis piernas temblaban de tanto esfuerzo que me pedían una tregua y mi estómago algo para comer.

He llegado al hostal y he descansado un poco pues mañana voy a hacer otra excursión interesante como último día en Baños.


El día que gasté 75$

1 octubre 2009

Para empezar bien el día, Jose y yo hemos desayunado fuerte en el hostal: panecillos de la casa, huevos revueltos, mermeladas caseras y mantequilla, queso semiseco, zumo de tomate de árbol y té. Teníamos pensado hacer alguna actividad por las montañas de alrededor de Baños pero antes fuimos a que Jose comprara en una tienda de ropa ecuatoriana hippie de esa que tanto le gusta a mi amigo Pedro. Saludos a Pedro e Isa.

Después de mucho pensarlo, Jose y yo decidimos acercarnos al volcán Tungurahua en quad (21$, 3h, regateando). Por un camino de piedra seguido de uno de tierra, hemos intentado subir hasta el  refugio pues es difícil subir más alto. De todas formas estaba nublado y no lo hemos podido ver. Mi quad estaba algo defectuoso porque la dirección se giraba a la izquierda y además se salía la cadena a menudo perdiendo toda tracción en las curvas cosa que nos ha retrasado bastante. Todo parecía ir bienya que hemos disfrutado de lo lindo sobretodo por los caminos de tierra donde se podía derrapar y  hacer un poco el cabra. Insconscientes de nosotros, inmersos en nuestro deleite y nuestras fotos y videos, el tiempo se había agotado y estábamos todavía en lo alto de la montaña. Estaba claro que lo achacaríamos a tener que poner la cadena contantemente. Hemos iniciado la bajada que prometía bastante. Por un momento, me he creído que era Super Mario Car y que no importaba salirse de la pista porque nada podía pasarme. Nada más lejos de la realidad cuando al salirme del camino me aproximo a un hoyo de más de un metro de profundidad  cayendo en el de frente poco después de empezar a frenar. En un momento dado, he querido saltar de la moto para evitar contusiones pero mi pierna se ha quedado atrapada entre el manillar y parte de la estructura del quad produciendo un fuerte golpe en mi tibia que no podía sacar. Sentía un dolor espantoso y creía que me había hecho alguna fisura en la tibia cosa que me fastidiaba más que nada porque hubiera acabado mi viaje por Sudamérica. Por suerte, sólo había que esperar a que se calmara el dolor que simplemente dejaba una herida en mi pierna. Otro motivo para utilizar el botiquín. Otro problema era sacar la moto del agujero. Menos mal que Jose, que no se había percatadao de nada, volvió al ver que tardaba tanto y me ha ayudado a sacarla. Al llegar a la tienda de alquiler de quads enseguida han visto una pequeña rotura en el plástico del carenado que querían que pagara con un coste de 75$ cosa que me he negado en rotundo pues la moto no estaba en condiciones de ser alquilada. Al final de mucho discutir hemos acordado que pagara 35$ para zanjar el asunto, dinero imprevisto. Ha sido una pena el final porque en la ruta ha sido genial. Me quedo con ese recuerdo y lo divertido de la anécdota.

Por la tarde, hemos ido a ls famosas termas Piscinas de la Virgen. se encuentran cerca del hotel y abren por la noche de 18 a 22 horas costando la entrada 2$. Son unas bonitas termas que tienen aguas caentadas por el volcán Tungurahua y al lado de una cascada. Hay tres piscinas: una fría para nadar, otra caliente de 38º y otra de 48º. Son aguas con muchos minerales beneficiosos para la piel. También dicen que es terapéutico y es bueno hacer contrastes entre agua fría y caliente. No sé si será cierto pero si terapéutico se le llama a sentir un cosquilleo adormecedor en las extremidades al estar un rato en agua caliente y luego, al salir, sentir un mareo como si hubiera tomado sustancias psicotrópicas… entonces sí, ha sido muy terapéutico. En realidad, ha sido una muy buena experiencia relajante muy recomendable.

Después Jose me ha invitado a cenar,  imagino que al verme apurado por los imprevistos, al Café Hood en el parque central, un restaurante que nos recomendaron y del que es dueño al 50% Ivan, un italiano que vive en Ecuador desde hace 10 años y una gran persona. Después de cenar borrego con tomillo y  un vino chileno, nos hemos ido a tomar unas cervezas con Ivan y a jugar al futbolín típico de aquí donde la distribución es 1-2-5-3, algo rarísimo que no he sabido controlar. Después de despedirme de Jose que se vuelve de madrugada a Venezuela me he ido a descanar ya que son la 1 de la mañana.

Creo que a partir de ahora debería hacer bondad en Ecuador porque, aunque me quedan pocos días por aquí, ya me he pasado del presupuesto previsto.


Relax en Baños

30 septiembre 2009

He llegado a las 00:00 de la noche al la terminal sur de Quito y me he tenido que esperar hasta las 4:25 a que saliera el primer autobús del día a Baños (3,50$). Ha sido una agonizante espera teniendo en cuenta el sueño que llevaba. He de decir que he echado alguna cabezadita.

Al fin he llegado a Baños a las 9:00. En la selva, unos alemanes me recomendaron hospedarme en el hostal La Chimenea y, en verdad, que acertaron. Al parecer es un hostal nuevo que no aparece en las guías. Esposible que su bajo precio se deba a eso (7,50$). Es el mejor alojamiento por el que he pagado en este viaje, limpio y nuevo con baño propio. Tienen servicio de lavandería, internet gratis, jacuzzi por 2$ al día y terraza para tomar algo y comer unos ricos desayunos. Sencillamente genial. Por lo pronto, promete ser un día de relax, tengo sueño y he puesto al día el blog después de una semana desactualizado.

Baños es una ciudad bonita muy turística de 12000 habitantes y se encuentra a 1800 metros de altura. Está rodeada de montañas completamente verdes y es conocida por sus cascadas, sus excursiones y actividades en las montañas, sus termas y, sobretodo, el volcán Tungurahua. El Tungurahua, que traducido significa ‘pequeño infierno’, es un volcán activo cerca de la ciudad que tuvo su última erupción en  1999. Ha sido causante de numerosos desalojamientos pero hoy en día solo se pueden ver algunas fumarolas.

Después del almuerzo he ido a dar una vuelta por las calles de Baños para hacer un reconocimiento de la zona. He visitado la Basílica de nuestra señora de Agua Santa, el parque de la basílica y el parque central. Ha estado lloviendo así que poco se ha podido hacer hoy.

En el mismo hostal he conocido a Jose, un chico de 29 años de Pinto (España) que lleva tres años trabajando en Venezuela. Hemos ido a cenar, a tomar una cerveza y mantenido una charla agradable. El tema de política en Venezuela ha sido uno de los temas pero no podía faltar el contarnos nuestras experiencias y la situación de nuestra vida. También, como única persona que he conocido de España, hemos hablado de gastronomía y televisión de nuestro país. Un gran tipo.