Vuelta a Cusco

28 octubre 2009

Los mosquitos se han dado un festin con mi sangre esta noche y he cogido algo de frío por la noche pero nada puede quitarme la sonrisa de satisfacción de la cara en estos momentos. Estaba cansado pero he cogido fuerzas desayunando en el mismo sitio que cené ayer, Sabor Peruano, uno de los restaurantes más baratos de Aguas Calientes que ofrecen ricos platos..

He iniciado la vuelta a las 9 de la mañana por las vias del tren por las que vine. Dos horas de camino y recuerdos del día anterior me separaban de la hidroelectrica. En el camino me he cruzado casualmente con Barry, el canadiense que conocí en el cañón del Colca, que se disponía a visitar el Machu Picchu. Al llegar, he cogido un colectivo por 30 soles directamente a Cusco, precio que tendría que pagar por el método tradicional de los tres buses alargando así mi llegada. En este colectivo he conocido a Bernardo, un argentino, y a Miguel y Gabi, dos madrileños que hacen el mismo recorrido que yo. Seguramente coincidiremos en más de un lugar. Hemos llegado al Cusco a las 19:00 y me he hospedado en una casa que está en la misma entrada del hospedaje Imperio Inka de la valle Belén, donde se hospedan Bernardo, Miguel y Gabi (15 soles).

Me he duchado y he quedado con Leen, otra chica que conocí en el cañón del Colca, que había llegado de Puno, mi próximo destino. Un amigo suyo, ella y yo hemos ido a cenar al sitio más guiri que hay en Cusco a petición de él. Al menos la comida estaba buena y las birras apetecían. Tomar birras y pisco sours, bailar salsa y jugar al billar han sido nuestro entretenimiento. He finalizado por un tiempo este tipo de turismo que me va a llevar a la ruina y es que el sur de Perú se presta a este tipo de cosas.

Cansado, me he despedido de ellos y me he ido a dormir al nuevo hospedaje.


Machu Picchu, una maravilla del mundo

27 octubre 2009

Llegó el gran día… o noche. Me he despertado a las 3:45 y he preparado la mochila para subir a uno de los yacimientos más visitados del mundo, el Machu Picchu.

Linterna en mano, he iniciado el duro ascenso en un camino de piedra en forma de escalera en el que no me faltaba la compañía. Al igual que yo, grupos de gente iniciaban su marcha para ser de los primeros en llegar y así encontrar plaza entre las únicas 400 que hay para subir al Wayna Picchu. Una hora he tardado en llegar y no habían más de 30 personas esperando en la entrada. Yo, subiría al Wayna Picchu.

Una vez abiertas las puertas, he escogido subir a las 10 de la mañana para que la niebla desapareciera por completo y así poder ver el yacimiento mejor. Tenía cuatro horas para pasearme entre la neblina que iba dejando ver algunas ruinas a medida que yo avanzaba pero sin dejar ver la belleza del Machu Picchu en todo su esplendor. El calor de las 9 ha hecho que la neblina, a modo de telón, se abriera poco a poco hasta desaparecer mostrando lo que pronto haría que quedara fascinado. Pero, ¿cómo? ¿Cómo es posible que subieran todas aquellas piedras hasta allá arriba y crear esa ciudad, esos templos, plazas, etc? Parece increible pero estaba allí para verlo. Uno puede imaginar cómo vivían en aquella época lo incas ya que las ruinas se conservan bastante bien. Sin duda, una merecida nueva maravilla del mundo.

Llegadas las 10 de la mañana, he subido durante 45 minutos hasta lo más alto del Wayna Picchu. Una hora he estado relajado y admirando el hermoso paisaje: las construcciones cerca de mí, la montaña y el yacimiento del Machu Picchu, el Putucusi al cual ascendí ayer, el río Urubamba y otras montañas, momento que he aprovechado para comer y beber algo.

La vista hacia abajo es vertiginosa y el descenso lo ha corroborado. Ver a algunas personas inseguras bajar a cuatro patas me ha resultado divertido. En los escalones apenas cabía un pie entero por lo que he tenido que descender de lado con cuidado de no tropezar, sería una mala caída.

Después de media hora de bajada he seguido admirando el lugar. La gente iba de aquí para allá maravillada y escuchando de sus guías hipotéticas historias que yo prefiero evitar para disfrutar de mi tiempo, de mi propia imaginación. Como todo turista que se precie, no iba a faltar la típica foto mía con el yacimiento y el Wayna Picchu a mi espalda desde la casa del guardián como prueba de que yo estuve allí. El conjunto de montañas dibujan las siluetas de un inca, un condor y un puma. Teniendo en cuenta que al fondo se encuentra el río que hace las veces de serpiente, tendríamos al inva juntos a los tres animales divinos.

Me he tumbado en uno de los peldaños utilizados como zona de cultivo, ahora con hierva, contemplando detenidamente las ruinas y grabándolas en mi retina hasta que mi memoria lo permita. Me sentía relajado y me he quedado dormido allí mismo.

He dado una última vuelta por el recinto mientras caían las primeras gotas que han provocado mi partida. Casi sin poder echar un último vistazo al Machu Picchu, he iniciado el duro descenso. Estoy cansado pero feliz, complacido, maravillado.


Machu Picchu. Elige tu propia aventura

26 octubre 2009

Es el momento de visitar una de las nuevas siete maravillas del mundo, el Machu Picchu, y por fin me he decidido cómo hacerlo.

Me he levantado para coger un bus a Ollantaytambo (5 soles) para coger el costoso y monopolizado tren que llega hasta Aguas Calientes que reservé hace unos días para poder coger el más “económico” (31$ = 90 soles, precio para el extrangero). Es decir, que la suma del transporte, ida y vuelta, es de 190 soles. Vergozoso abuso para el turista extranjero. Este es el típico recorrido que hace la gente y el más rápido y cómodo. Y es el que hubiese hecho yo si no fuera porque no quiero pagar tanto. FIN

Lo que he hecho ha sido contratar desde mi hotel una ruta alternativa más económica, aunque más larga. Cuesta 120 soles e incluye autobús (ida y vuelta) de Cusco hasta la hidroeléctrica cerca de Santa Teresa, tren desde la hidroeléctrica hasta Aguas Calientes, hostal, dietas y guía durante dos horas en el Machu Picchu. Incluso se puede quedar uno un día más para disfrutar con más calma del yacimiento. Notable diferencia de precios. Y esta sería otra alternativa cómoda que hubiese hecho si no fuera porque me gusta la aventura. FIN

Lo que realmente he hecho, y esta es la definitiva, ha sido algo muy diferente y conocido popularmente.  Cogí el último autobus de día con la compañía Selva Sur a las 20:30 de ayer (15 soles, ida) dirección Quillabamba pero parando en Santa María. La terminal de esta compañía se encuentra cerca de la plaza Almudena en Cusco. Se recomienda comprar el billete con antelación. Se puede viajar de día (a las 8:00 am), pero es probable que a uno le sorprenda la noche al llegar a Aguas Calientes. Una vez he llegado a Santa María 6 horas después (a las 2:30 am), he cogido un colectivo que va hasta Santa Teresa (10 soles). Estos colectivos esperan la llegada de los autobuses hasta llenarse y así partir. Parece que soy el único turista que se encuentrra en un pequeño y remoto pueblo a horas intempestivas sentado en el colectivo junto a habitantes de la zona.  Saliendo a las 3:00 am, nos hemos adentrado por un tortuoso camino que, por ser de noche, no he podido admirar aunque sé que son enormes barrancos y caminos estrechos. Una hora después hemos llegado a Santa Teresa donde el conductor me ha dejado dormir en su coche una hora y media antes de coger el siguiente colectivo. Este ha salido pasadas las 6:00 am hacia la hidroeléctrica a 10 km. Desde allí se puede coger el tren por 35 soles a Aguas Calientes pero entonces perdería toda la gracia. Me he puesto en camino a Aguas Calientes por las vías del tren durante 2 horas. Ha empezado a llover pero por suerte llevaba mi chubasquero así que me problema principal eran mis intestinos que me estaban matando. Por el camino dos argentinos habían acampado pasando la noche al lado de las vías del tren, otra forma de viajar. Una vez allí, he encontrado un hostal por 20 soles, El Caminante. A la larga, es posible que no haya mucha diferencia con el tour organizado del párrafo anterior pero es una aventura y es mejor para mí poder dedicarle el tiempo que crea conveniente al Machu Picchu. En total son 28 soles ida.

También hay gente que va hasta Ollantaytambo y camina durante 35km por las vías del tren hasta Aguas Calientes pero es una matada y es conveniente saber los horarios de los trenes para poder evitarlos, sobretodo en los largos túneles.

También, algunas agencias como Conde Travel que ofrecen rurtas de 4 días en los que se llega a Aguas Calientes incluyendo transporte en bus, rafting, bicicleta, excursiones, hostales, dietas, entrada en Machu Picchu, guía y vuelta en tren por 170 dólares. Es una forma interesante de llegar.

Al llegar he descansado a ver si se me pasaba el malestar. Al despertar he almorzado y he ido a visitar, a pesar de la lluvia, el Putucusi, una montaña con acceso en Aguas Calientes.. La cosa es que no podía aguantar más las ansias de ver el Machu Picchu y lo alto de esta montaña ofrece unas pequeñas vistas. Mañana será un gran día, sin duda. He conocido a Raul y Esther, dos españoles que subían también. Una vez arriba hemos hecho algunas fotos divertidas encima de una roca que un día de estos prometo mostrar. He tardado más de una hora en subir y tres cuartos bajar.

Por la noche, he cenado con ellos y nos hemos despedido hasta mañana, en lo alto del Machu Picchu. Me encuentro mucho mejor. ¿Quizás la emoción?. VÉ A LA ENTRADA SIGUIENTE (este es el final bueno, por si no había quedado claro)