Taquile, las Uros y despedida de Perú

1 noviembre 2009

Nos hemos desperatado con los primeros rayos de sol que surgieron de entre las aguas del lago Titicaca gracias a las vistas privilegiadas que tienem Edwin y Flora desde este punto de la isla que la hace, si cabe, más hermosa. Me sentía relajado con el aquel paronama en el que además no se oía más que el viento soplar y los pájaros cantar.

Después del desayuno y de un intercambio de palabras, hemos ido a dar un paseo satisfechos de haber elegido un lugar en el que estar y no impuesto por los lugeraños dedicados al turismo. Hemos visto habitantes atareados con sus largos recorridos y peso a las espaldas, otros poniendo flores a sus difuntos familiares en el día de todos los santos, ovejas pastando, pozos de agua, puertas que invitan a pasar al agua y al cielo…

Pensando que podíamos ciger un barco a las 12 am, nos hemos dirigido al puerto principal con tan mala suerte que no hemos conseguido uno hasta las 14:30. Hemos esperado hambrientos en el puerto por no volver a la lejana y alta plaza. No íbamos a comer nada hasta llegar a Puno. Al final, la lancha ha zarpado sin intención de visitar las islas Uros cosa que me molestaba bastante. Parecía ser que la empresa con la que contratamos en transporte nos habìa tomado el pelo.  Ya nos extrañó porque siempre se va primero a las Uros antes que a Taquile y a nosotros nos dijeron lo contrario. Por suerte, un pasajero tenía que recoger a su esposa en las Uros por lo que hemos podido hacer algunas fotos y pisar las islas por unos minutos antes de la puesta de sol.

Situadas en el lago Titicaca, las Uros son varias islas flotantes curiosamente contruidas con infinidad de juncos de totora y habitadas por indígenas del mismo nombre que viven en casas y se desplazan con barcas también de totora conocids también como caballitos de totora. Los que fueron inalcanzables para los incas, hoy en día han sido desplazados para visir del turismo que compra artesanías, come truchas y se hospeda en las islas.

Hemos llegado a Puno presentando nuestra inútil queja a la agencia. La próxima vez iremos con más cuidado de no dejar ningún cabo suelto ni cabida a las suposiciones. Hemos cenado y nos hemos vuelto a alojar en el mismo hotel y hemos pasado el rato leyendo algún libro hasta quedar dormidos.


La isla Taquile

31 octubre 2009

El típico tour desde Puno al lago Titicaca que hace todo el mundo es el de visitar las islas Uros, la isla Amantaní y la isla Taquile. Hemos querido hacerlo a nuestra manera dejando de lado la isla Amantaní costandonos el transporte a la Uros y Taquile 25 soles. Hemos salido a las 8:30 en una lancha hacia nuestro primer destino, la isla Taquile, llegando después de dos horas y media. En la lancha éramos los únicos turistas y los demás eran habitantes de Taquile que no paraban de mascar hojas de coca.

Al llegar nos han hecho pagar la entrada a la isla (5 soles) y un hombre, Ernesto, ataviado con coloridos ropajes y una sonrisa de oreja a oreja nos ha elegido para hospedarnos en su casa. Nos ha llevado hasta la plaza donde se vende artesanía y los turistas van de acá para allá haciendo fotos. Algo decepcionados con la clase de turismo, que parecía más bien un circo donde uno puede llegar a pensar que todo aquello no es real y no queriendo que se nos impusiera nada, hemos decidido dar esquinazo a Ernesto y adentrarnos en la isla buscando otro tipo de contacto, más barato y más real. Llegados a ese punto en el que llegar a la isla supone dormir en una casa con cena y desayuno mínimo cuesta 25 soles más un almuerzo por 15 soles, hemos decidido buscar un buen sitio para resguardarnos del frío y poder dormir con los sacos que llevábamos. El único era cómo conseguir comida.

Caminando y caminando hemos conocido a Edwin y Flora que atendiendo a nuestras críticas y falta de dinero nos han ayudado amablemente ofreciéndonos su gran hospitalidad. Hemos almorzado en su casa por 5 soles y hemos conocido un poco de sus vidas. La gente de Taquile vive generalmente de sus artesanías y, después, del turismo y de la agricultura. Son gente endogámica y su lengua principal es el quechua. Visten algo más humildes que los quevestían en la plaza: gorro y fajín de alegres colores y chaleco.

Después de almorzar hemos ido a pasear por la isla que es preciosa, de arena roja y piedras por  doquier. Tiene caminos laberínticos y playas con arena blanca. Uno podrá pensar a mirar al horizonte que se encuentra en el mar pero en realidad es el lago Titicaca que es de agua dulce. Nos encontrabamos en el lago navegable más alto del mundo a 3800 msnm donde a un lado se puede ver Perú y al otro Bolivia. La isla es hermosa y, alejados del centro turístico, nos encontrábamos solos, en paz. Era el lugar más tranquilo que había visitado en todo mi viaje donde, también, hemos podido admirar la puesta de sol en el horizonte, tras Perú. Con el crepúsculo y la luz de la luna, hemos iniciado la vuelta a la casa de Edwin y Flora donde definitivamente nos alojaremos por 5 soles. Sabíamos que la gente se pierde por estos laberintos y no era consejable hacerlo de noche. Nosotros no íbamos a ser menos y me ha parecido una aventura aunque a Miguel no tanto. Después de más de una hora buscando la casa, hemos conseguido llegar preguntando a los lugareños. Ellos parecen moverse a oscuras con facilidad por su isla. Al fin hemos llegado y Flora no sha preparado una deliciosa cena. Después de charlar de nuestras vidas y diferentes culturas y tocarnos, Edwin, la mandolina, nos hemos ido a dormir. Por lo menos pasaremos la noche más calentitos que con nuestros sacos a saber en qué lugar. Muchos se librarán de la gimcana de Halloween que hago cada año. Ya se me ocurrirá alguna cosa.


En Puno con Miguel y Gabi

30 octubre 2009

He llegado a las 4:30 de la mañana a Puno y he pedido al taxista que me llevara al hostal Nesther donde están alojados Miguel y Gabi y donde me he hospedado por una noche no contando esta por ser de día (15 soles). He dormido hasta que Gabi me ha despertado a las 7:30 para pasear por Puno.

Lo primero que me hemos hecho es desayunar e ir a un pequeño museo naval que nos cogía de camino al puerto de Puno que da cara al lago Titicaca. Allí hemos hecho averiguaciones para conocer al día siguiente las islas Uros y la isla Taquile. Habiendo conseguido precios económicos nos hemos ido no muy convencidos de lo que haremos. Hemos caminado y subido infinidad de escaleras hasta llegar al mirador del Cóndor desde donde se puede ver la ciudad al completo y parte del lago Titicaca.  Hemos bajado y, hambrientos, hemso ido a almorzar por 2,50 soles. Una de las cosas que voy a aprender de estos chicos de 24 años es a economizar un poco en mi viaje, cosa que me hace falta después de haber gastado tanto dinero en otros paraderos. Dentro de dos días entarremos en Bolivia y puede ser un buen ejercicio para mí.

Por la tarde hemos descansado hasta que nos hemos puesto en marcha para conocer un par de museos de arte donde los artistas pintores se encontraban en los recintos. Los cuadros estaban enfocados generalmente a Perú, sobretodo el Titicaca y el Machu Picchu. Hay cuadros preciosos y, aunque no hemos comprado ninguno aunque sí una postal, hemos hecho amistad con uno de ellos en particular, Benigno Aguilar Paucar, que me ha dedicado la postal:

Para ti, amigo Ricardo. Quiero transmitirte las energías positivas de esta tierra.

Y así lo espero y, de momento, así es. Me siento a gusto en esta tierra. Me imagino que por eso en un pasado fue disputa de muchas culturas para  poder conseguir el dominio del mejor lugar. Ahora todo es un ambiente mucho más alegre y se palpa cuando la gente autóctona habla con nosotros sin ningún tipo de problemas, como amigos.