La Casa de la Moneda

11 noviembre 2009

-¿Este autobús va al cementerio?         -¡Hombre! Si te pones delante… (Adaptación de Jordi M.)

Roberto, Jonathan y yo hemos hecho la maleta para dejar el hostal pero antes teníamos que visitar los últimos lugares de nuestro interés en Potosí.

Después de echar un vistazo por última vez a algunas calles de la ciudad, hemos cogido un combi (1Bs) para acercarnos al cementerio. Nuestro interés no es el cementerio en sí sino las zona de alrededor. Por lo que hemso averiguado, es la única zona donde se puede comer la típica k’araphurka y sólo se sirve hasta las 12:00. Hemos escogido el ‘Palacio de la k’arapurka’ para degustar este plato que no es más que una sopa de maiz picante con una piedra en medio del plato de barro que hace hervir el contenido. Un plato rico y con encanto.

Hemso visitado el mercado del gremio, el de comida y otras tiendas para hacer tiempo antes de visitar la ‘Casa de la moneda’ que, a pesar del precio (20Bs) y de la absurda ida que tienen de hacer pagar 20Bs más si se quiere hacer fotos, el lugar vale la pena.

La ‘Casa de la moneda’ se construyó por órden de Carlos III porque en Potosí no había moneda para hacer las pertinentes transacciones con la plata extraída de la mina. El guía, incluido en el precio, nos ha acompañado y explicado los útiles, objetos y datos históricos de todas las salas expuestas. A destacar: el bonito edificio colonial con un claustro en su interior; unas salas de pinturas españolas y de artistas indígenas que mostraban su gran habilidad y donde hay que destacar a Melchor Pérez de Holguín; una sala de exposición de monedas de todos los tiempos de Bolivia; una sala con cerámicas y pequeñas momias;una sala de minerales expuestos; una sala de fundición donde se fundía la plata y se hacían lingotes y; varias salas con maquinaria para fabricar monedas y lingotes. Una en particular muestra una obra de ingeniería del siglo XVIII la cual era accionada por mulas. Supongo que es porque soy ingeniero mecánico y la “deformación” profesional hace que me interese más por esta parte del museo y me entren ganas de diseñar algo parecido. Ya en el siglo XX se inventaron máquinas de vapor accionadas por cilindros neumáticos utilizadas para laminar, troquelar y acuñar la moneda. Posteriormente, se utilizaban máquinas eléctricas accionadas con motores seguidos de grandes poleas. Hay un torno cilíndrico de mediados de siglo entre las piezas del museo. ¿Cuántas horas habré dedicado trabajando en uno de esos cuando empecé como mecánico?

Hemos salido satisfechos pero con las miras y pensamientos en otro destino, Uyuni. El autobús nos ha costado 30Bs y el caminode más de 7 horas ha sido tortuoso porque nos han dado los asientos del final, más estrechos y más cercanos al de alante. Yo estaba hombro con hombro con Jonathan y una señora y mis rodillas golpeaban en el asiento de alante. Ha sido un ejercicio físico y mental de relajación para no desesperarnos hasta el punto de darnos un ataque de risa por lo cómico de la situación, realmente lo estábamos pasando mal. Más tarde he podido cambiar de asiento a otro más cómodo. Hemos llegado a las 2:30 de la madrugada al hostal Avenida (30Bs) de Uyuni donde nos ha acompañado Wendy, una suiza que conocimos en las minas. Esperamos poder descansar unas horas para lo que nos esperaba mañana.

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10 de noviembre, día de Potosí

10 noviembre 2009

Nada más despertar, el hostal nos ha homenajeado con el tradicional desayuno con panes con mantequilla y mermelada, plátanos, piña, sandía y té, ideal para hacer una caminata matutina para conocer Potosí. La particularidad del día: la festividad del aniversario de Potosí en este 10 de noviembre y la visita de Evo Morales, tan querido por unos y no tanto por otros, al que mucha gente ha podido ver al tan esperado Evo Morales, en cambio, Roberto y yo no. Hemos llegado tarde y solo lo hemos podido ver irse con su coche con los cristales tintados. Por otro lado, varios comparsas han desfilado ofreciendo música a la ciudad y la gente los rodeaba con alegría, ganas de fiesta y alcohol. Algunas comparsas eran militares, otras muestras de camiones y tractores ofrecidos por Evo y otras simplemente gente que vestía d enegro con las banderas de Blivia y Potosí. No podía faltar en tales eventos la veta de comida en la calle de la cual no he podido contenerme al comprar un sandwich de chancho (cerdo) y otro de chorizo. Estaban riquísimos aunque ya veremos mis ya típicas reacciones intestinales.

Por ser día festivo, las numerosas iglesias de la ciudad estában cerradas así que sólo las hemos podido contemplar desde el exterior. En su mayoría, la fachada de la entrada principal está adornada con cargados pero bonitos dibujos esculpidos que dan un toque peculiar, sobretodo en las columnas. Muchas calles que son de tipo colonial tienen puertas con marcos de similares figuras esculpidas que les dan un toque de belleza que sólo Potosí sabe dar. Así hemos pasado la tarde además de comer algo para merendra como tucumanas (empanadas de verduras), salteñas (ecomo las tucumanas pero con caldo) y tahua tahuas ( una especie de churros con miel).

Una de las cosas que hemos querido solucionar es el tema de visitar en un tour el Salar de Uyuni pero todas las alternativas nos parecen caras y no queremos aventurarnos en elegir una agencia equivocada. Hemos preferido dejarlo a última hora cuando lleguemos a Uyuni ya que seguro que desde allí nos sale mñas barato. Tengo muchas ganas de poder visitar esta maravilla que todo el mundo a su paso recomienda con toda la seguridad del mundo. Estoy seguro que que no me arrepentiré.

Por la noche, hemos ido a cenar a un restaurante que cocinan con parrilla en la calle Bolivar, entre Junin y Quijarro, donde he comido un lomo de res a la brasa con patata cocida, ensalada y verduras que estaba riquísimo. Ideal para que em entrara la morriña y me fuera a dormir.


Minas de plata en Cerro Rico

9 noviembre 2009

Uno de los grandes atractivos turísticos de Potosí es poder contratar por una agencia la visita a las minas de plata delCerro Rico. Hay gran variedad de precios pero nosotros nos hemos decantado por la de nuestro hotel que, aunque es un poco más cara (100 Bs), en esta muestran el proceso de extracción de la plata.

Hemos llegado al pie del cerro donde nos hemos vestido de mineros (casco, botas y traje) y hemos comprado algunas cosas para los mineros por 10 Bs cada uno: bebida, hojas de coca y explosivos. Nos han enseñado el proceso de la extracción de la plata desde la mina hasta la exportación en polvo. Primero se extraen rocas de las minas mediante pico, martillo neumático o explosivos. Los explosivos, que no son peligrosos sin un detonador que suele estar conectado a una mecha impermeable de pólvora, son una mezcla de TNT (trinitrotolueno), nitroglicerina y nitroglicol que a veces es reforzado con nitrato de amonio. Las piedras extraidas se trituran hasta convertir en polvo para después pasar por un proceso químico de refinación y separar componentes. Posteriormente pasa por una centrifugadora donde se crea una espuma de plata que por flotabilidad es fácilmente separable del resto del depósito. Una vez extraida la plata, que todavía tiene algunos óxidos y otros residuos, se decanta y se seca al sol. Una vez hecho todo este proceso se exporta a empresas de todo el mundo para hacer lingotes.

Si en la época colonial era fácil extraer de esta mina una plata que fuera pura, no es tanto ahora que la mina es tan explotada y acabará sus recursos en quizás 15 años. Los trabajadores trabajan dúramente en condiciones sobrehumanas soportando altas temperaturas y atmósferas peligrosas que provocan en la mayoria de ellos silicosis, enfermedad pulmonar producida por el sílice. Se podría solucionar utilizando máscaras pero, paradojas de la vida, les es molesto para trabajar y les sofoca más.

Hace unos años la empresa minera del estado, Comibol, era la encargada de extraer plata de del Cerro Rico de una forma organizada creando niveles horizontales comunicados entre sí y con railes para que los vagones extrajeran las piedras demolidas. Después de privatizar, nacionalizar y privatizar otra vez, existe hoy en día una cooperativa de empresas de varios paises para extraer tan valioso mineral. Decir “cooperativa” es un eufemismo para el país porque pocas empresas son las que cooperan ya que otras sacan minerales en su propio beneficio e, incluso, hay trabajadores que trabajan por cuenta propia. Ninguna de estas empresas puede usurpar territorio de otros ni siquiera utilizar sus túneles. Teniendo en cuenta que los trabajadores mineros, que cobran según la producción de sus piedras, extraen siguiendo las betas o venas de una forma desorganizada, es difícil no pensar en lo peligroso del asunto como detonaciones peligrosas, irrumpir en un tunel ajeno o producir derrumbes. La montaña parece, sin duda, una esponja o un queso gruyer que va perdiendo altura poco a poco.

Con nuestras lámparas de litio, que no de acetileno como suelen utilizar los mineros, hemos entrado en el segundo nivel conociendo los railes, apuntalamientos de los túneles grandes y algo de historia. A medida de entrábamos hacía más calor y los túneles parecián menos ventilados. Los actuales túneles desorganizados por las nuevas empresas conectan unos niveles con otros no tan ventilados. Si la altura de 4300 msnm es un indicador de poco oxígeno, más lo es el aire viciado con partículas de tierra y polvora en el aire. Por suerte, disponemos de pañuelos para filtrarlo. Cuanto más abajo más dificil era respirar y el subir nos dejaba eshaustos cuando a la falta de oxígeno se le suma el esfuerzo de ir a cuatro patas o a rastras en los largos y minúsculos túneles a veces claustrofóbicos. En una galería, hemos conocido a dos mineros que se preparaban para empezar el trabajo mascando hojas de coca y tomando alcohol potable de 96º rebajado con agua para paliar el agotamiento y condiciones infrahumanas. Nos han hecho partícipes del ritual de beber ofreciendo siempre antes a la Pacha Mama (Madre Tierra). Ha sido una bonita experiencia en la que, conocer el trabajo del minero, nos ha sensibilizado mucho más con este sector.

Por la tarde en Potosí, parece que los festejos continúan y es que nos hemos enterado que mañana, casualmente, es el día de la ciudad. Una suerte para nosotros. Nos hemos despedido de Marisol que marchaba a Uyuni y hemos dado una vuelta por Potosí, hemos cenado y hemos bebido un moscatel típico de Bolivia, el singani, mezclado con Sprite. No mata pero es preciso mezclarse con las costumbres del país que se visita.


Los yamparas de Tarabuco

8 noviembre 2009

Ayer me ofrecieron un bus para ir a visitar el mercado de Tarabuco (30Bs) y me pareció interesante. Tarabuco, conocido por sus carnavales, tiene como atractivo turístico el mercado de los domingos.

Dos horas después hemos llegado al poblado donde se puede encontrar productos textiles con curiosos dibujos, mercado de comida y otros productos. Todo ello con singulares dependientes indígenas yamparas vestidos con diferentes ropajes y sombreros.

Me he dedicado a hacer fotos a los lugareños y a comprar algún detalle a mis padres para que no digan que no me acuerdo de ellos. Es peso que quería evitar llevar en la mochila en los dos meses que me quedan de viaje pero he creido que es una buena oportunidad de comprar a precios económicos. Quizás los textiles de vivos colores no tienen nada que envidiar a las tiendas de artesanía de La Paz pero son igual un buen detalle.

Ya de vuelta he decidido coger el autobús de las 17:00 para ir a Potosí (20Bs). Y así lo han hecho tres viajeros solitarios que visitaron tarabuco conmigo: Roberto de Buenos Aires (Argentina), Marisol de Mendoza (Argentina) y Jonathan de Marsella (Francia). Para el camino me he comprado un par de alfajores (doble galleta con relleno de dulce de leche y espolvoreado de coco) para saciar el hambre. Parecen ser típicas de Argentina per por aquí ya se empiezan a notar igual que las empanadas tucumanas (rellenas de verdurs y hortalizas con picante) y las salteñas (rellenas de lo mismo pero con caldo).

Más de tres horas después hemos llegado a Potosí concretamente al hostal Koala Den donde pagamos 35 Bs por habitación comunitaria, desayuno e internet. El hostal está muy bien y concurrido por extrangeros de habla no hispana pero nunca he compartido habitación con extraños. Hay cajas con candados para guardar las pertenencias de valor. Lo único que me sabe mal son mís ronquidos que no serían un problema si en algún lugar de sudamérica vendieran las dichosas tiras nasales que abren las fosas para respirar mejor. Supongo que ya se quejarán mañana.

Hemos salido a buscar un sitio para cenar y parece que son días de festejos en Potosí, también es casualidad. Veremos qué se puede hacer estos días por aquí pero por ahoar puedo ver que Potosí es una bonita ciudad colonial con numerosas y preciosas iglesias.  En sí, la ciudad parece atractiva cosa que veremos más  a fondo mañana.

De cena, algo típico de Bolivia que es el piquemacho (carne de pollo y ternera con patatas fritas, ají y tomate. Está bueno pero pica un poco. Nos vamos a dormir que mañana tenemos una excursión interesante programada.