De Puente del Inca a Santiago de Chile

18 diciembre 2009

Me he levantado temprano para desayunar y poder vistar después el curioso y pequeño cementario de los andinistas fallecidos en el Aconcagua. Es curioso, pero todavía no había visitado el principal atractivo del poblado que es el conocido Puente del Inca, cuyo nombre tiene adoptado el poblado, y eso que se encuentra a 100 metros del refugio en el que me alojo. Lo cierto es que me lo reservaba para el final ya que sabía que iba a ser fascinante.

Puente del Inca es una formación rocosa a base de sales sedimentadas por el deshielo que al cabo de los siglos se han conglomerado formando un puente sólido por donde pasa el río Cuevas. El hecho de que por allá pasan aguas termales y que su color sea amarillento hace imaginar que restos de sales de azufre se encuentran en la mayoría de su compuesto haciendo del monumento natural una pieza única e increible.

Ahora sólo me quedaba esperar a mi autobús que me llevaría a Santiago de Chile. Al parecer, los viajes internacionales sólo permiten vender billetes en las ciudades y no en lugares de paso como en el qu eme encontraba yo. Por eso mismo y sabiéndolo de antemano, hace dos días compré un billete completo de Mendoza a Santiago ($80Ars) constando así que parto de Mendoza cuando en realidad lo hago a mitad de camino en Puente del Inca. Mi autobús salía a las 8:30 de Mendoza y me recogía a las 11:00 pero la cosa no iba a ser tan fácil. El autobús, en vez de pararse en el gran descampado que hay al lado de la hosteria El Inca, se ha parado en la ruta donde no lo he podido ver más que cuando ha pasado por delante de mí para seguir su camino haciendo imposible que lo detuviera. Alterado y sin saber qué hacer ya que el único teléfono público del poblado no funcionaba, he pedido como favor un teléfono celular al dueño de un comedor que me ha prestado sin problemas. He llamado enojado a la compañía exponiendo lo sucedido y me han asegurado una plaza en el siguiente que llegaría a las 17:00 sin coste alguno que, aunque me molestaba, me ha hecho sentir más tranquilo. Teniendo tiempo, he ido a almorzar algo de lo que sería mi última comida de Argentina en este viaje.

Al final he tomado el bus al cual he esperado en la ruta (carretera) enfrente de la hostería El Inca. El viaje ha sido largo por el trámite en la frontera y por las innumerables curvas en la carretera de los caracoles que atraviesa los Andes para acercarse al Pacífico. He conocido a una amable mujer que me ha dado 1000 pesos chilenos ($1000Chs) para el metro ya que yo sólo llevaba billetes grandes que había cambiado en Mendoza. Finalmente he llegado a las 23:00 a la terminal de santiago justo para coger (¿aquí se puede decir coger?) el metro que cerraba a la misma hora. La venta de billetes estaba cerrada y el guardía no me dejaba pasar sin billete para coger el último de la noche. Por suerte, un amable hombre que pasaba por allá y que escuchaba mi problema me ha cofrecido desinteresadamente un pase que me ha permitido llegar a la estación de Santa Lucía donde me esperaba un apartamento para mí solo. Solamente deseaba que Nathalia, la hemana de mi amigo Carlos de Cali, lo hubiera previsto todo para mi llegada. Y así ha sido que me ha dejado en conserjería unas llaves en un sobre pero otro problema iba a surgir cuando una copia no abría una de las cerraduras de la puerta del apartamento. Con ayuda del conserje la hemos podido abrir y menos mal porque ya me veía buscando un hostal a esas horas de la noche.

Alojado en el apartamento, he salido a cenar y, mientras lo hacía, pensaba que todo estaba saliendo a pedir de boca. Un poco al límite pero en definitiva las cosas estaban saliendo bien. Muchas gracias por el apartamento, Nathalia. Está de lujo y voy a estar muy cómodo aquí. Pensaba en que hace 11 años que no te veo pero qué bueno que pueda hacerlo finalmente en Cali en unos días. Un abrazo muy grande.

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Parque Provincial Aconcagua y el Cristo Redendor

17 diciembre 2009

Una de las muchas alternativas que se pueden hacer en Mendoza es hacer una ruta a los Andes hasta Las Cuevas, frontera con Chile pasando por Cacheuta, Potrerillos, Uspallata, Penitentes y Puente del Inca. Existen tours que se resorren en un día algunos de estos lugares por unos $100Ars pero yo prefiero hacerlo por libre y conocer tan solo un par de ellos, Puente del Inca y Las Cuevas.

Para ir hasta allá, solamente se puede hacer con la compañía de autobuses Uspallata ($20’38Ars curioso precio) y hay tres al día. Yo he tomado el primero, el de las 6:00 y me he bajado 3,5 horas después en Puente del Inca situandome de nuevo en parte de los Andes. Puente del Inca es un pequeño pueblo militar dedicado al turismo y ofrecen  hostales y refugios, tours, comedores y artesanías. Me he alojado en refugio El Nico ($35Ars con desayuno) porque el refugio La Vieja Estación ($30Ars) estaba completo.

Eran las 10:00 cuando he empezado a caminar y el primer lugar ha sido el Parque Provincial Aconcagua cuya entrada se encuentra a 2km de Puente del Inca. Desde allá se puede hacer una pequeña caminata de 4km por el circuito de la laguna Horcones ($6Ars). En dicho circuito, se encuentrael mirador del Aconcagua que se encuentra muy cercano y al cual se le aproximan senderistas y alpinistas para hallar su cumbre a casi 7000msnm, el pico más alto del mundo sin contar los del Himalaya. Finalizado el circuito, he empezado a caminar dirección Las Cuevas con la esperanza de que algún coche me recogiera por el camino pues la distancia es de 15km. Por suerte y al cabo de media hora, me han recogido Walter y Marta, una simpática pareja que me han hecho pensar cuando me han preguntado con qué elemento de la naturaleza conecto más. ¿El agua quizás? No lo sé.

Las Cuevas es otro pequeño pueblo turístico y solitario desde donde se puede acceder al monumento del Cristo Redendor a casi 4000 msnm a 8km montaña arriba por un camino cerrado al tráfico por causa de la nieve. Al principio, he comenzado a ascender  por el camino y, más tarde, he intentado atajar yendo montaña a través por terrenos escurridizos pero, al final, he vuelto al camino porque la pendiente empezaba a ser demasiado pronunciada. A medida que avanzaba me he encontrado con mucha nieve hasta el punto de tener que caminar sobre ella. Sobretodo en el último tramo que, fatigado después de tres horas de camino, he tenido que atravesar una peligrosa y  fuerte pendiente que sepultaba el camino. En alguna ocasión, he creído que caería al vacío pero al final he confiado en mis habilidades. Al fin he llegado al monumento que se halla en la frontera entre Argentina y Chile al lado de unso refugios deshabitados. Después de contemplar el precioso paisaje nevado de los Andes y soportado el gélido y fuerte viento que me venía acompañando todo el camino, he comenzado el descenso.

Por supuesto, no iba a hacerlo por el mismo camino y he empezado a bajar en línea recta por la parte más árida. Al principio ha sido divertido porque mis pies se hundían en la arena dándome más estabilidad en la fuerte pendiente hasta el punto de poder bajar corriendo de cara o en slalom. Más delante, no ha sido tan divertido cuando el terreno se ha vuelto más duro y resvaloso hasta el punto de caer de nalgas alguna vez magullándome las manos con piedras de pizarra a medida que caia mientras intentaba agarrarme a algo. Al principio he temido a la larga caída pero al final me he tranquilizado y he encontrado una postura cómoda y controlada para dejarme caer pendiente abajo hasta el pequeño riachuelo teniendo como único contacto con la tierra las suelas de mis zapatillas. Una vez en la proximidad del riachuelo, lo he seguido hasta recuperar el camino hasta la población de Las Cuevas. En total he tardado un ahora en bajar.

En ese momento de la tarde, me esperaban 15 km hasta Puente del Inca y apenas tenía fuerzas. He tenido que pasar por las abandonadas y escalofriantes vías del tren para evitar el oscuro tunel de la carretera. Más adelante he recuperado el camino por la carretera con a esperanza de que me recogieran de nuevo para llevarme a mi hostel pero eso no ocurriría hasta unos 8 km después. Al fin, he llegado al refugio para descansar mis sobrecargadas piernas y mi fatiga producida por el esfuerzo, la altura que tenía olvidada, la insolación y el frío soportado en la cima.


La alegre ruta del vino en bicicleta

16 diciembre 2009

Si por algo es conocída Mendoza es por su gran producción y calidad de vinos. Por ello me he dispuesto a conocerlos llendo a Maipú en un autobús que he tomado en la terminal. En Maipú hay numerosas casas que producen productos vinícolas, olivicolas y otros artesanales como licores y dulces. Una vez allá me han recomendado que fuera a la agencia Mr. Hugo al que los autobuseros conocen por ser una seria empresa que alquilan bicicletas para hacer el camino entre bodega y bodega más ameno y rápido pues hay mucha distandia entre un lugar y otro ($30Ars todo el día). Allá me han ofrecido un mapa con algunos de los lugares a visitar de los cuales me han aconsejado algunos y yo he escogido entre ellos. Me van a tener que disculpar todos aquellos a los que el rollo que voy a soltar les pueda resultar soporífero pero, sobretodo y antetodo, quisiera pedir disculpas a aquellos entendidos en la materia por mi gran ignorancia y por los errores que puedan haber y que a continuación expongo.

Primero he ido a visitar el Museo-bodega La Rural (gratis) donde me han explicado los procesos del vino que producen allá. Los montones de racimos son acumulados en una piscina con un sinfín que arrastra la uva hasta un hueco donde cae y es despalillada. Más tarde, una prensa neumática extrae el mosto que es llevado a un depósito de acero inoxidable de dobl ecapa y refrigerante (15ºC para el blanco y 25ºC para el tinto). En éste se echan anhídridos sulfurosos y levaduras para que fermente un tiempo. En el caso del vino blanco está muy poco tiempo en la cuba y la capa de piel y semillas baja al fondo. En el caso del vino tinto está más tiempo y la capa sube a la superficie debido al CO2. Para evitar eso, el vino del inferior es subido por bombas a la parte superior de la cuba en varias ocasiones. El mosto de la uva tinta es blanco pero es la semilla y la piel la que le da ese tono rojo y los taninos pertinentes que varia dependiendo de la uva y del tiempo de exposición. El crianza y reserva se conserva en barricas durante un tiempo en las que entra algo de O2 por los poros. Esto es algo que le aporta al vino algunas partículas que le dan propiedades de conservación natural que permite tenerlo en botella más tiempo. El vino joven se toma como máximo en 2 o 3 años porque no mejora con el tiempo. Para finalizar la visita, hemos degustado un vino joven malbec.

La siguiente parada ha sido la la casa artesanal A la antigua ($10Ars) la cual se dedica a producir productos como los chocolates, embases de hortalizas especiadas, licores, dulces, olivadas. Conocer el proceso ha dejado mucho que desear pues la casa en nueva y, de momento, no se  producen allí la mayoría de productos. Pero por lo menos la cata ha sido muy interesante. Hemos degustado su aceite de oliva y el vinagre balsámico. Habían salsa pimentón y olivadas de todas clases como las que les acompañaba el queso, berenjena, ajo o ahumada, pimientón. Los dulces a destacar eran el dulce de leche con coco, almendra, café o chocolate, dulce de calabaza y mermelada de fruta con ron. Entre las bebidas y licores se encontraban el licor de dulce de leche, el de chocolate, absenta, ron y whisky. Por último hemos probado el chocolate blando y negro con avellanas. Muy rico todo.

Me he ido a la otra punta del pueblo, a unos 9km de distancia, para visitar una casa de productos olivícolas, Laur ($10Ars). Dicha casa se fundoó en 1906 por el francés del mismo nombre. Allá nos han explicadi qye de 196 especies de olivas se utilizan 4 en Laur. Aquel aceite que se produce con ellas y que tiene una acidez menor a 1% es el aceite virgen extra, del 1 al 2% es el aceite virgen y con más del 2% de acidez es el aceite común. Se hace aceite con olivas negras que son muy ácidas pero para que sean comestibles las mezclan con otras olivas. En esta casa se recogen 100.000 aceitunas al día que producen 16.000 litros de aceite. El proceso inicial a seguir es el de separar la uva, lavarla, triturarla y tratarla en una termoamasadora. La oliva es 50% agua y 50% aceite y de este aceite hay parte de sólido y parte de líquido. Es por esto que primero se pasa la pasta de oliva por una centrifugadora que por movimiento separa el caroso (sólido de la oliva) que se reutiliza como combustible en otras tareas. Después se pasa el líquido por otra centrifugadora qu epor densidad separa el aceite del agua (que es reutilizado en el riego). El aceite se deja dos meses en piletas donde madura su sabor y, posteriormente, es filtrado y embasado. Un aceie cerrado puede durar unos dos años pero uno abierto es recomensable consumirlo lo antes posible. Si se introduce en el refrigerador una botella de aceite y se convierte en manteca es que es bueno pero si no lo hace es que le han añadido productos químicos que no interfieren en la calidad. Al final de la visita hemos degustado productos de la huerta especiados de los que destaco los tomates rehidratados con aceite de oliva y ortas especias.

La última visita ha sido a la bodega Familia Tomasso ($10Ars)una casa de 4 generaciones de enólogos en su haber. Nos han mostrado las antiguas bodegas de ladrillo con aislante de cera de abeja que se utilizaban antaño y nos han explicado algunas cosas como que el vino joven, que no ha estado en barrica, tiene más acidez y es más picante. La madera de los robles en la que se conservan los vinos hace que absorva esa acidez. Y por cada año que haya estado en barrica puede estar 6 años en botella. Nos han explicado la anegdota del vino del siglo, Lagarde Semillón 1942, que fue un vino olvidado en una barrica que fue descubierto años más tarde y del que, aunque en un principio los descubridores lo trataban de vino malo, se consideró el mejor vino del siglo ganando así un premio. Hemos hecho una interesante cata de vinos: el primero un cabernet sauvignon joven algo ácido; el segundo, un malbec roble (6 meses en madera) más suave, afrutado, con postgusto en el cual se nota el sabor a madera; el tercero, un malbec premium (1 año en madera) más oscuro y denso y el cual perdura más tiempo en boca; el cuarto y último, un vino dulce que no sabría definir pero es un tipo moscatel.

Sin duda ha sido un interesante día aunque me quedo sin veruna bodega más que quería visitar. De todas formas, es mejor así porque no e splan de volver zigzagueando con la bicicleta como hacern otros turistas embriagados. Menos mal que tienes el respaldo de la policía que vela por ellos.


La tranquila Mendoza

15 diciembre 2009

He llegado a las 9:30 a Mendoza y, como en oras ocasiones, me ha recibido una mujer que me daba publicidad de su hostel, Casa Pueblo ($30Ars con desayuno), situado a dos cuadras de la terminal al cual me he dirigido y del que me he apropiado de una cama en una habitación comunitaria. En el comedor me he encontrado a la chica de Israel que conocí en Cuyabeno y que luego encontré de nuevo en Baños y aunque sigue sin saber español parece algo más extrovertida. Imagino que el viaje le ha cambiado en algún sentido. Cuando me disponía a pasear por la ciudad, me he encontrado al salir del hostel con Michelle, un hombre mayor francés que vive de su huerto ecológico en su país. Con él he compratido una cerveza mientras me explicaba cosas de su vida y su interesante trabajo.

Más tarde, he emprendido la marcha pasando por algunas de las calles, avenidas, plazas y parques más acudidos de la ciudad convinándolos con un paso por el supermercado para comprar algunas cosas que cocinaría para almorzar. Mendoza es una ciudad tranquila y pequeña de unos 110.000 habitantes que no tiene mucho que ofrecer dentro de la urbe pero sí en sus proximidades como en la montaña y en el mundo del vino y es que Mendoza es la primera productora de vino del país destacando como principal uva el malbec.

Los lugares que he visitado han sido la avenida comercial de San Martín, las plazas España, Italia, Chile y San Martín con sus fuentes sin agua (imagino que debido a la sequía), la gran plaza Independencia, la plaza de Castillo y el parque O’Higgins. Pero nada de esto se puede comparar con la grandeza del parque General San Martín frecuentada por gente amante del deporte y el entretenimiento en un ambiente verde y bonito. Ha sido largo recorrer algunos de sus caminos y aún así me he dejado unos cuantos más por ver.

Por la noche y en el hostel, he conocido a Andrés, quía de Chile, Argentina y Brasil, que, después de charlar sobre nuestras cosas, me ha mostrado algunas canciones folclóricas de su país como la samba argentina, canciones de gauchos y algunas chacareras que ya había oído con anterioridad de mi viaje. También he podido escuchar algunas canciones del cantautor uruguayo que tanto me gusta, Jorge Drexler, y he recordado una de las canciones que más me fascinan de él, Todo se transforma.

Me voy pronto a dormir ya que al día siguiente haré varias visitas a algunas bodegas de Maipú situado a una hora de Mendoza y lugar ideal para familiarizarse con el vino argentino y otras especialidades.


La Ciudad de los Muertos

14 diciembre 2009

He llevado la mochila a la consigna de la terminal de Retiro para poder desplazarme por Buenos Aires con comodidad ya que mi autobús no sale hasta las 16:30. Después me he acercado a casa de Carmen, la madre de Sergio, para devolverle las llaves de la casa que tan útiles me han sido. De nuevo, muchas gracias y un beso muy grande para Sergio y Vanessa.

Carmen me ha invitado a una cerveza y a unos sandwiches que me han sabido a gloria ya que no había desayunado nada y eso ha derivado en una charla entretenida y animada. Es una persona muy vital para tener 77 años, quien lo diría. Un beso enorme para ella.

Poco tiempo me quedaba para ver cosas de la ciudad. Me hubiera gustado tener fotos del Caminito y del estadio del barrio de La Boca y, también, de Puerto Madero y de su puente de la Mujer del arquitecto  Santiago Calatrava que visité el otro dia y no pude retratar por falta de batería. Así que sólo tenía tiempo para ir a un lugar el cual no había visto todavía y es de visita obligada, el cementerio de la Recoleta.

Nunca es fascinante la muerte de pero esta ciudad de los muertos es visitada y admirada por multitud de turistas. Y digo ciudad porque es lo más parecido: enormes mausoleos a modo de hogares para la otra vida fueron construidos y distribuidos por calles para las familias económicamente más acaudaladas y más distinguidas de la sociedad en la historia de Argentina y, sobretodo, de Buenos Aires como es el personaje de Evita Perón. Caminando por las laberínticas calles, en las que me he perdido en varias ocasiones, he sentido fascinación por aquel lugar que definiría entre bonito y tenebroso. Es una pena no haber tenido mucho tiempo para visitarlo más a fondo ya que este cementerio es un lugar que merece la pena dedicarle largo tiempo y una mirada más exhaustiva.

Me he dirigido en taxi a toda prisa a la terminal ya que no podía perder mi autobús a mi nuevo destino, Mendoza (180 dolorosos Ar$). Sé que dejo atrás lugares de interés turístico como el selvático delta de Tigre y la cercana Colonia (Uruguay). Incluso Córdoba y sus cercanas montañas pero aquí empieza mi ruta apresurada de vuelta por el Pacífico hasta Colombia. Serán unos días de rápido viaje con paradas obligadas pero de pocos días de estancia y sé que es una locura hacerlo en tan poco tiempo pero me apetece pasar fin de año en Cali con los buenos amigos. Por ello, prefiero sacrificar la visita a otros lugares que pará mi ahora no son tan prioritarios. Navidades ya es otra historia porque no sé donde la pasaré pero para ese día quedan mucho y por ahora estoy de camino a Mendoza.


Por el centro de Buenos Aires

13 diciembre 2009

Como siga a este ritmo, no saldré de Buenos Aires en la vida. No es que me desagrade la idea pero tengo mucho que visitar y muy poco tiempopara ello. Es en este momento cuando debería pensar si visitaré una de las maravillas de la naturaleza más bonitas del mundo que se encuentra entre el sur de Chile y Argentina, la Patagonia, pero lo cierto que hace ya tiempo que decidí no visitarla en este viaje. Si en un momento quise que fuera la meta en mi viaje era porque no sabía lo qu eme iba a deparar el camino hasta sus puertas, cosa que valoro por encima de todo. El dinero es limitado y ya decidí gastarlo en otros lugares así que quizás visite la Patagonia en un futuro, aunque no muy cercano.

En lo que a Buenos Aires se refiere, hay cosas que me quedan pendientes todavía para visitar, así que teniendo en cuenta lo tarde que he salido de la casa, me tendré que quedar un día más. Un día más, he visitado el centro con la intención de ver otras cosas. He recorrido la calle Florida hasta llegar, esta vez sí, a la plaza San Martín. En ella se encuentra la Torre Monumental que se erige enorme con un reloj en lo alto y, también, el Cenotafio a los caídos en las Malvinas custodiado por dos soldados. Estando tan cerca, me he acercado a la terminal de Retiro para comprar mi billete de autobús de salida a mi próximo destino con miedo a no consguir plaza.

De vuelta sobre mis pasos y al llegar de nuevo a la calle Florida, me he encontrado un bolsillo de mi mochila de mano abierto. No sé en qué momento me lo han abierto pero, de cualquier forma, lo bueno de tener una mochila con muchos bolsillos es que hay menos probabilidades de que el ladrón encuentre su tesoro y, seamos francos, no lo voy a esconder fácilmente a la mano de nadie. Así que: Buenos Aires 1 – Barcelona 2.

Otra zona que he visitado es la de la plaza Congreso que contiene un concurrido parque rodeado del bullicioso tráfico, el monumento a los dos congresos y el edificio del Congreso. No he visto mucho en la ciudad pero algo es algo y el día ha sido muy corto.

Antes de dormir tomo nota del maratoniano día que me espera mañana, preparo la mochila y dejo la casa decente.


Por el norte de Buenos Aires

12 diciembre 2009

Lo malo de irme a dormir tarde es que me despierto tarde y tengo mucho que ver. Por lo pronto, comer un choripán (sandwich de chorizo) en un puesto callejero no modificaba para nada mis planes y de paso llenaba mi hambriento estómago.

Me he puesto en marcha y he tomado el Subte hasta la plaza Italia con intención de ver la zona norte de Buenos Aires compuesta por los barrios de la recoleta y de Palermo. Muchos son los parques y jardines que se encuentran en esta zona y la mayoría son dignos de ver por su gran belleza. Otra de las cosas a tener en cuenta es lo cómodo que es andar por el norte porque es más seguro y es algo qu eno me sorprende ya que es una zona de alto nivel económico.

Dejando atrás la plaza Italia, he visitado el grande y tranquilo jardín botánico Carlos Thays donde hay múltiples plantas y árboles de todas partes del mundo debidamente etiquetados.

Después, he pasado por una feria de artesanía y por el zoológico, en los que no he entrado, hasta llegar al enorme parque de El Rosedal que contiene un par de grandes lagos, un puente, una larga pérgola, un patio andaluz y gran cantidad de gente realizando actividades de todo tipo según sus aficiones: leer, tomar mate, charlar, jugar a futbol, correr, patinar, jugar a hockey, montar en bicleta y pasear en buena compañía. Con motivo de la navidad, un grupo de chicos pertenecientes a la causa Un minuto de vos captaban la atención de la gente al pasar para pedir la colaboración para empaquetar comida y colorear las cajas que serían enviadas a familias necesitadas. Una interesante y divertida labor que sirve para concienciar a la gente que la navidad no es feliz para todos. No sé si existe algún plan para el resto del año pero de todas formas no he dudado en dar un minuto de mi tiempo para esta noble causa por poco que fuera.

Cerca se encuentra el jardín Japonés (5 pesos entre semana, 8 fines de semana) donde se pueden encontrar figuras con motivos japoneses al igual que plantas, jardines, construcciones, costumbres y música. Cuando he entrado, empezaba una actuación de varios chicos que bailaban al ritmo de la música con grandes intrumentos de percusión. Me he acordado de mi amigo Roberto Freixas al que tanto gusta la cultura japonesa y del que no dudo que él ya haya visitado este parque en un tiempo pasado. Un abrazo para él.

Siguiendo el itinerario de parques y plazas, he pasado por la plaza Alemania, República de Perú, Chile y Uruguay teniendo la oportunidad de ver algunas edificaciones interesantes, he llegado hasta al famoso monumento Floralis Genérica que es una enorme flor de metal ubicada en medio de un estanque. He podido encontrar en el mismo parque la curiosa exposición al aire libre de Milo Locket cuyo taller de colaboración conocí en Resistencia. Ha sido una pena no coincidir con él para poder conocerle.

Cerca se encuentra la plaza Intendente Alvear donde he encontrado un gran mercado de artesanía, la iglesia del Pilar y el peculiar cementerio de la Recoleta. Para saciar mi frustración de no haber podido entrar pues eran más tarde las 18:00, he ido a comprar un mate artesanno al mercado. Hace un mes que estoy en Argentina y no he sido capaz de comprar uno hasta ahora. Ante la duda de si comprar uno de palo santo o de calabaza, me he comprado los dos, ya que son muy baratos, junto con una bombilla (pajita de metal).

He ido una vez más a casa de Mike y Marisa que me esperaban junto con Natalie para cenar. Hemos cenado una rica comida, que con tanto esmero ha preparado Marisa, acompañada de un vino de Mendoza y de unas risas, charlas y clases de idiomas. Con ánimo de seguir la velada, hemos ido a la zona de Palermo para bailar un poco y conocer la noche porteña. Hemos preferido ir a un local que era gratis, con poca gente y música bailable, Kiwi. Una vez más, me voy a dormir tarde. Tanto que hace rato que ha amanecido.