Parque Nacional de Iguazú

1 diciembre 2009

Mi intención era llegar a als 8:00 al parque que es cuando abren las puertas y así aprovechar más el día pero las sábanas se me han pegado y no he llegado hasta las 10:00. Al entrar (60Ars) me ha costado decidirme qué hacer primero. Al final he optado por lo menos espectacular para así ir agregando emoción a medida que avanzara el día. Por lo tanto, he hecho el embarrado sendero Macuco en el cual he podio ver aves como el tucán y el pájaro carpintero, insectos como la hormiga gigante y arañas y, al final del camino, el salto Arrechea. Allí he conocido a Aneta, una chica de Polonia con la que he compartido, casi sin intención, el resto del día.

A riesgo de no poder visitarla a tiempo, nos hemos dirigido a la Garganta del Diablo para poder admirarla desde el lado argentino. Para ir, hemos cogido un tren que nos acercaba hasta el inicio de la pasarela que pasa por encima del rio Iguazú hasta la atracción principal de todo turista. Ver desde lo alto la Garganta del Diablo y sentir la feroz fuerza al precipitarse al vacío es todo un espectáculo. Ha sido difícil hacer fotos pues el agua que caía no ssalpicaba y nos mojaba a nosotros a nuestars cámaras y es que las crecidas de las aguas en los últimos días no permitía tener una vista clara. Aun así, es una belleza digna de ver y es que por algo se considera una de la ssiete maravillas naturales del mundo pero aun no es oficial.

Me había jurado y perjurado que no iba a caer en uno de los típicos reclamos turísticos que ofrece una agencia del parque pero al final me he dejado convender por Aneta. Una lancha que hace un trayecto durante 12 minutos por la parte baja del río Iguazú y se coloca cerca de las caída de las cascadas de los mosqueteros y del salto Méndez han tenido la culpa de astarme 100 pesos. Si bien me parece que es una actividad cara para tan corto viaje y completamente prescindible, he de decir que ha sido emocionante y divertido y es que, seamos sinceros, mojarse es divertido.

Y si es por mojarse y divertirse, no es necesario pagar nada ya que sólo basta colocarse bajo el salto Basseti en el circuito inferior y contemplar la caida desde abajo. Una experiencia divertida que me ha hecho sentir como un niño haciendo chiquilladas. Ha sido una pena no poder hacer una caminata por la isla San Martin pero el río está tan crecido que se ha hecho imposible el acceso en este momento. Por todo el parque hemos visto gran cantidad de aves, mariposas, reptiles y monos que nos han acompañado en nuestro camino.

Si de algo he de mostrar emoción, bajo mi punto de vista, es del circuito superior que intuitivamente he dejado para el final. Caminar por una pasarela por lo alto del acantilado deja ver una hermosa cadena de cascadas que me ha dejado sin palabras. La majestuosidad y la harmonía de tal paisaje me ha hecho estremecerme hasta el punto de producirme alegría a la par que incredulidad ya que es fácil pensar que no es posible que exista tanta belleza, al menos mi retina no es capaz de retenerla.

Aunque esta noche no haga la caminata nocturna que se hace por el parque 5 noches seguidas cada vez que hay luna llena, me puedo dar por servido. Me parece fascinante la cantidad de diferentes emociones que me estan produciendo cada una de las cosas que estoy viendo en este viaje. Cada vez disfruto un poco más de esta experiencia que hace que me sienta más libre y con ganas de conocer más.


Itaipú y o Parque Nacional do Iguaçu

30 noviembre 2009

A las 7:30 han pasado por mi hostal para recogerme en microbús. Aunque el día no acompaña demasiado por las contantes lluvias, promete ser un gran día.

Hemos pasado al lado brasileño obteniendo el pertinente sello en el pasaporte. Acto seguido, hemos pasado al Paraguay donde no nos han pedido el pasaporte. Pasando por Ciudad del Este (Paraguay), hemos llegado a la segunda represa hidroeléctrica más grande del mundo y la primera en generar más potencia, Itaipú, donde nos han mostrado un video de la importancia de esta obra de ingeniería y nos han ofrecido una visita.

La represa de Itaipú, que está construída en una zona elevada entre rocas de basalto, retiene las aguas del río Paraná que es la frontera entre Brasil y Paraguay y va a desembocar en el océano Atlántico por Argentina. A lo largo de la presa hay una parte donde se oueden encontrar 14 compuertas de aliviadero de tipo taintor un poco más grandes que las que diseñé en su día para mi proyecto final de carrrera. Algunas de ellas estaban abiertas para verter las aguas sobrantes de las recientes lluvias cuya fuerza forma un curioso salto probocado por un freno al final de la rampa. Más adelante se encuentran 18 tubos (9 de Brasil y 9 de Paraguay) por donde, gracias a unos servomotores, entra agua por cada  uno de ellos desde una gran altura convirtiendo la energía gravitacional o potencial en energía cinética. El agua que cae a gran velocidad hace girar unas turbinas que a su vez hacen girar un generador produciendo así energía eléctrica que es almacenada. Cada tubo es capaz de dar energía a toda una ciudad de dos millones de habitantes.

Después de la represa, teníamos la opción de ir de compras a Ciudad del Este, conocida ciudad por vender aparatos electrónicos a bajo coste, pero, como no necesitábamos nada, hemos ido a almorzar a Foz do Iguaçu (incluido en el tour). Ya que era buffet libre, no he dejado títere con cabeza y lo he probado todo: sushi, humus, carpaccio de carne, ternera estofada, lomo de cerdo y joroba de cebú (riquísima carne tierna). Para beber, un guaraná que no bebía desde que estaba enganchado a ello cuando lo vendían en España.

Por la tarde, hemos ido a visitar las míticas cataratas en la parte del Parque Nacional do Iguaçu (Brasil). Al llegar, un guía y un autobús, incluido en la entrada (50Ars≈30 reales), nos esperaba para hacer la visita a las cataratas. El parque tiene muchas caminatas para hacer pero están alejadas de las cataratas y no teníamos demasiado tiempo, cosas de los tours. Así que hemos hecho el principal camino donde hemos podido ver coatíes, buitres, tucanes, loras, lagartijas, cienpiés y otros animales. La pequeña caminata del lado brasileño recorre un sendero perfectamente delimitado a lo largo del río Iguazú pasando por impresionantes cascadas y conduce hasta la imponente Garganta del Diablo en la que uno se puede introducir mediante pasarelas. La perspectiva de las cataratas es única y me he quedado perplejo ante tanta belleza y fuerza. Parece mentira que la naturaleza haya sido tan caprichosa para poder deleitarnos con semejante espectáculo. El agua del salto Floriano que al caer golpea en el fondo de forma estruendosa producía motas de agua que me dejaban completamente empapado y me hacía formar parte del show. No he podido impedir esbozar una sonrisa en mi cara producto de la fascinación y el asombro.

Puedo irme a dormir satisfecho pero si, como dicen, las vistas de las cascadas del lado argentino son más espectaculares que éstas, no tendré palabras para explicar lo vea y eso es algo que me quita el sueño de la emoción que siento.


Ciao, Chaco! Hola, Misiones!

29 noviembre 2009

A las 8:00 me he despertado para prepararme en mi marcha. Otra etapa termina en mi viaje y una nueva comienza.

Lorena me ha llevado ahsta la terminal de autobuses donde se ha despedido con una bolsa de chipás (una especie de buñuelos de queso) que en algún momento de mi estancia me había prometido. Me entristece despedirme de ella que tan bien me ha tratado y tan bien nos hemos llevado. He pasado unos buenos momentos con ella y con su gente y es algo a lo que le estaré agradecido siempre. Un beso, Lorena, sé que tengo una buena amistad en Resistencia.

Si no fuera porque estaba agotado, hubiese disfrutado más del paisaje que era de un verde frondoso el cual he podido contemplar entre cabezada y cabezada. Un paisaje que ha durado 9 horas en autobús (110Ars) hasta tierras más húmedas, Iguazú y sus cataratas. De todas las maravillas que he visto, es esta quizás la más espectacular seguida del salar de Uyuni. Pero para sacar conclusiones he de esperar un par de días más en los cuales visitaré la zona.

Nada más llegar a la población de Puerto Iguazú, me he dirigido al punto de información turística donde me han ofrecido información de la población, de las cataratas y de un tour al cual he accedido a realizar mañana ya que por mi cuenta me hubiese costado más caro. El tour incluye transporte a la presa de Itaipú (Paraguay), a las cataratas de Iguazú por la parte brasileña y almuerzo, todo por 105Ars. Lo he decidido así para poder contemplar las cataratas desde una mejor panorámica y así, al día siguiente, pasear todo el día por el lado argentino con calma y sin tour.

Al salir de la terminal , me han ofrecido una cama en habitación comunitaria en el hostal Güembe en la calle Urú por 25Ars, desayuno incluido, al cual me he dirigido gustosamente. He dejado las cosas en la habitación y salido a inspeccinar la zona. A primera vista y dejando de lado la cantidad de molestos mosquitos que hay por esta época de lluvias y del uso de repelente que eso conlleva, puedo decir que Puerto Iguazú es una bonita y moderna población con numerosos y bonitos hostales para todos los bolsillos y donde se puede ver verde allá donde dirija mi vista. Tengo ganas de que llegue mañana para conocer el parque y sus cataratas que estarán pletóricas por las recientes lluvias que han hecho crecer el río.

Por lo pronto, he ido a cenar algo a una pizzería barata que hay en la terminal que me ha servido para resguardarme un rato del bochosrnoso calor húmedo del exterior. He salido a conocer la noche en la calle más movida, la avenida Brasil, donde hay discotecas y bares ideales para tomar algo fresco y una cerveza en La Tribu ha sido una buena elección para relajarme un rato. Pero me he de ir pronto a dormir para estar a tope en el tour de mañana que promete bastante. Espero conciliar el sueño, no tanto por la emoción porque creo que no haya nada que me quite el sueño sino por el insoportable calor.