La Ciudad de los Muertos

14 diciembre 2009

He llevado la mochila a la consigna de la terminal de Retiro para poder desplazarme por Buenos Aires con comodidad ya que mi autobús no sale hasta las 16:30. Después me he acercado a casa de Carmen, la madre de Sergio, para devolverle las llaves de la casa que tan útiles me han sido. De nuevo, muchas gracias y un beso muy grande para Sergio y Vanessa.

Carmen me ha invitado a una cerveza y a unos sandwiches que me han sabido a gloria ya que no había desayunado nada y eso ha derivado en una charla entretenida y animada. Es una persona muy vital para tener 77 años, quien lo diría. Un beso enorme para ella.

Poco tiempo me quedaba para ver cosas de la ciudad. Me hubiera gustado tener fotos del Caminito y del estadio del barrio de La Boca y, también, de Puerto Madero y de su puente de la Mujer del arquitecto  Santiago Calatrava que visité el otro dia y no pude retratar por falta de batería. Así que sólo tenía tiempo para ir a un lugar el cual no había visto todavía y es de visita obligada, el cementerio de la Recoleta.

Nunca es fascinante la muerte de pero esta ciudad de los muertos es visitada y admirada por multitud de turistas. Y digo ciudad porque es lo más parecido: enormes mausoleos a modo de hogares para la otra vida fueron construidos y distribuidos por calles para las familias económicamente más acaudaladas y más distinguidas de la sociedad en la historia de Argentina y, sobretodo, de Buenos Aires como es el personaje de Evita Perón. Caminando por las laberínticas calles, en las que me he perdido en varias ocasiones, he sentido fascinación por aquel lugar que definiría entre bonito y tenebroso. Es una pena no haber tenido mucho tiempo para visitarlo más a fondo ya que este cementerio es un lugar que merece la pena dedicarle largo tiempo y una mirada más exhaustiva.

Me he dirigido en taxi a toda prisa a la terminal ya que no podía perder mi autobús a mi nuevo destino, Mendoza (180 dolorosos Ar$). Sé que dejo atrás lugares de interés turístico como el selvático delta de Tigre y la cercana Colonia (Uruguay). Incluso Córdoba y sus cercanas montañas pero aquí empieza mi ruta apresurada de vuelta por el Pacífico hasta Colombia. Serán unos días de rápido viaje con paradas obligadas pero de pocos días de estancia y sé que es una locura hacerlo en tan poco tiempo pero me apetece pasar fin de año en Cali con los buenos amigos. Por ello, prefiero sacrificar la visita a otros lugares que pará mi ahora no son tan prioritarios. Navidades ya es otra historia porque no sé donde la pasaré pero para ese día quedan mucho y por ahora estoy de camino a Mendoza.

Anuncios

Por el centro de Buenos Aires

13 diciembre 2009

Como siga a este ritmo, no saldré de Buenos Aires en la vida. No es que me desagrade la idea pero tengo mucho que visitar y muy poco tiempopara ello. Es en este momento cuando debería pensar si visitaré una de las maravillas de la naturaleza más bonitas del mundo que se encuentra entre el sur de Chile y Argentina, la Patagonia, pero lo cierto que hace ya tiempo que decidí no visitarla en este viaje. Si en un momento quise que fuera la meta en mi viaje era porque no sabía lo qu eme iba a deparar el camino hasta sus puertas, cosa que valoro por encima de todo. El dinero es limitado y ya decidí gastarlo en otros lugares así que quizás visite la Patagonia en un futuro, aunque no muy cercano.

En lo que a Buenos Aires se refiere, hay cosas que me quedan pendientes todavía para visitar, así que teniendo en cuenta lo tarde que he salido de la casa, me tendré que quedar un día más. Un día más, he visitado el centro con la intención de ver otras cosas. He recorrido la calle Florida hasta llegar, esta vez sí, a la plaza San Martín. En ella se encuentra la Torre Monumental que se erige enorme con un reloj en lo alto y, también, el Cenotafio a los caídos en las Malvinas custodiado por dos soldados. Estando tan cerca, me he acercado a la terminal de Retiro para comprar mi billete de autobús de salida a mi próximo destino con miedo a no consguir plaza.

De vuelta sobre mis pasos y al llegar de nuevo a la calle Florida, me he encontrado un bolsillo de mi mochila de mano abierto. No sé en qué momento me lo han abierto pero, de cualquier forma, lo bueno de tener una mochila con muchos bolsillos es que hay menos probabilidades de que el ladrón encuentre su tesoro y, seamos francos, no lo voy a esconder fácilmente a la mano de nadie. Así que: Buenos Aires 1 – Barcelona 2.

Otra zona que he visitado es la de la plaza Congreso que contiene un concurrido parque rodeado del bullicioso tráfico, el monumento a los dos congresos y el edificio del Congreso. No he visto mucho en la ciudad pero algo es algo y el día ha sido muy corto.

Antes de dormir tomo nota del maratoniano día que me espera mañana, preparo la mochila y dejo la casa decente.


Por el norte de Buenos Aires

12 diciembre 2009

Lo malo de irme a dormir tarde es que me despierto tarde y tengo mucho que ver. Por lo pronto, comer un choripán (sandwich de chorizo) en un puesto callejero no modificaba para nada mis planes y de paso llenaba mi hambriento estómago.

Me he puesto en marcha y he tomado el Subte hasta la plaza Italia con intención de ver la zona norte de Buenos Aires compuesta por los barrios de la recoleta y de Palermo. Muchos son los parques y jardines que se encuentran en esta zona y la mayoría son dignos de ver por su gran belleza. Otra de las cosas a tener en cuenta es lo cómodo que es andar por el norte porque es más seguro y es algo qu eno me sorprende ya que es una zona de alto nivel económico.

Dejando atrás la plaza Italia, he visitado el grande y tranquilo jardín botánico Carlos Thays donde hay múltiples plantas y árboles de todas partes del mundo debidamente etiquetados.

Después, he pasado por una feria de artesanía y por el zoológico, en los que no he entrado, hasta llegar al enorme parque de El Rosedal que contiene un par de grandes lagos, un puente, una larga pérgola, un patio andaluz y gran cantidad de gente realizando actividades de todo tipo según sus aficiones: leer, tomar mate, charlar, jugar a futbol, correr, patinar, jugar a hockey, montar en bicleta y pasear en buena compañía. Con motivo de la navidad, un grupo de chicos pertenecientes a la causa Un minuto de vos captaban la atención de la gente al pasar para pedir la colaboración para empaquetar comida y colorear las cajas que serían enviadas a familias necesitadas. Una interesante y divertida labor que sirve para concienciar a la gente que la navidad no es feliz para todos. No sé si existe algún plan para el resto del año pero de todas formas no he dudado en dar un minuto de mi tiempo para esta noble causa por poco que fuera.

Cerca se encuentra el jardín Japonés (5 pesos entre semana, 8 fines de semana) donde se pueden encontrar figuras con motivos japoneses al igual que plantas, jardines, construcciones, costumbres y música. Cuando he entrado, empezaba una actuación de varios chicos que bailaban al ritmo de la música con grandes intrumentos de percusión. Me he acordado de mi amigo Roberto Freixas al que tanto gusta la cultura japonesa y del que no dudo que él ya haya visitado este parque en un tiempo pasado. Un abrazo para él.

Siguiendo el itinerario de parques y plazas, he pasado por la plaza Alemania, República de Perú, Chile y Uruguay teniendo la oportunidad de ver algunas edificaciones interesantes, he llegado hasta al famoso monumento Floralis Genérica que es una enorme flor de metal ubicada en medio de un estanque. He podido encontrar en el mismo parque la curiosa exposición al aire libre de Milo Locket cuyo taller de colaboración conocí en Resistencia. Ha sido una pena no coincidir con él para poder conocerle.

Cerca se encuentra la plaza Intendente Alvear donde he encontrado un gran mercado de artesanía, la iglesia del Pilar y el peculiar cementerio de la Recoleta. Para saciar mi frustración de no haber podido entrar pues eran más tarde las 18:00, he ido a comprar un mate artesanno al mercado. Hace un mes que estoy en Argentina y no he sido capaz de comprar uno hasta ahora. Ante la duda de si comprar uno de palo santo o de calabaza, me he comprado los dos, ya que son muy baratos, junto con una bombilla (pajita de metal).

He ido una vez más a casa de Mike y Marisa que me esperaban junto con Natalie para cenar. Hemos cenado una rica comida, que con tanto esmero ha preparado Marisa, acompañada de un vino de Mendoza y de unas risas, charlas y clases de idiomas. Con ánimo de seguir la velada, hemos ido a la zona de Palermo para bailar un poco y conocer la noche porteña. Hemos preferido ir a un local que era gratis, con poca gente y música bailable, Kiwi. Una vez más, me voy a dormir tarde. Tanto que hace rato que ha amanecido.


Día mundial del tango

11 diciembre 2009

Me encuentro tan a gusto en la casa que ya casi la considero como la mi propia. Ya veremos si se la devuelvo a Sergio y Vanessa. Es una de las razones por las que durante el día no he hecho gran cosa. Quedarme unas horas estirado en el sofá y viendo la tele, me ha parecido una buena idea a pesar de todo lo que me queda por ver en Buenos Aires.

A la tarde, he salido a conocer algo más de la ciudad y, a riesgo de que me cogiera la noche en algún lugar lejano, he preferido pasear por el centro y qué mejor que conocer la zona más comercial de la ciudad que es la de la bulliciosa calle Florida donde la gente camina enfervorizada y con apremio de un lado para otro con sus estimadas bolsas llenas de caros objetos y ropas. En esta calle hay muchas galerías como la conocida Galerías Pacífico donde uno puede encontrar de todo para su disfrute y si es demasiado para los bolsillos siempre se puede encontrar vendedores callejeros vendiendo artesanías y otro productos. Casualmente y mientras me dirigía al plaza San Martín, me ha llamado la atención un grupo de gente que entraba en la planta baja el antiguo edificio Harrods. Curioso, he entrado yo también en aquel lugar que tan buen momento me ha hecho pasar ya que he podido presenciar un magnífico concierto gratuito de la Orquesta Sinfónica de Buenos Aires.

Buenos Aires no es sólo una gran ciudad grande europeizada y habitada por 3 millones de porteños (gentilicio de la ciudad) inseguros por la delicuencia y preocupados por los derechos sociales por los cuales se manifiestan, sino que también es un lugar de contrastes donde uno puede conocer gran diversidad de modos de vida separados por barrios según el nivel social de cada familia, cosa que le da encanto, y donde uno puede disfrutar de las infinitas alternativas culturales como son los museos, los conciertos, el teatro, la danza y el folklore. Y, ya que menciono el folklore, nadie me puede poner en duda que Argentina es conocido mundialmente por el tango del que se enorgullecen mostrando a turistas y porteños su música y su elegancia en locales, teatros y hasta en la calle. Me pongo a pensar en ello y me viene a la mente una de los personajes más importantes del tango cuya figura es motivo de orgullo para los porteños y para Argentina en general, Carlos Gardel, y lo cierto es que hoy es un día especial en conmemoración a su nacimiento, el Día Nacional del Tango. Casi sin poderlo evitar, me viene a la mente la canción Por una cabeza del nombrado autor. Es por este motivo que la Orquesta Sinfónica de Buenos Aires ha realizado este evento abierto al público en el que han tocado piezas reconocidas de la historia del tango con la compañía de dos excelentes bailarines que las han interpretado en la pista con gran sentimiento. Imagino que no deben tener muchas ocasiones de bailar con una orquesta tan distinguida y supongo que es por ello que se han puesto a la altura en soberbia y elegancia.

Al finalizar el concierto, he salido de allí para encontrarme con Natalie, la chica de Chicago que conocí en Arequipa. Caminando hasta allí he visto tangueros bailar en las calles, músicos tocar, y desgraciados queriendo timarme de la misma forma que mi primer día. Por supuesto, he hecho caso omiso de sus palabras. Hemos ido a cenar a la uno de los muchos restaurantes que hay en el barrio de San Telmo con Erwin, Mike y Marisa, unos amigos de Natalie que, como no, hablan inglés entre ellos por lo que no me entero de muchas conversaciones. Por suerte, saben algo de castellano y nos hacemos entender como podemos. ¿He dicho alguna vez que tengo que aprender inglés? Pues… tengo que aprender. Después de cenar un sandwich de pavita con champiñones y palmitos, hemos querido salir a tomar algo por la zona de Palermo pero al final hemos acabado en el apartamento de Mike y Marisa donde hemos estado tomando vino y charlado hasta tarde por lo que nos hemos quedado a dormir allí.


Por el sur de Buenos aires

10 diciembre 2009

Con la intención de dar otra oportunidad a Buenos Aires, he salido a la calle. He tomado el Subte (metro) desde Medrano hasta Carlos Pellegrini, al lado de la imponente escultura del Obelisco que se alza en medio de la avenida 9 de julio. Desde alí he ido caminando hasta la Plaza Lavalle donde se encuentra el enorme teatro Colón que está en obras, el Palacio de Justicia y otras construcciones interesantes. Me he dirigido a la plaza de Mayo por las comerciales calles que me llevaban a ella. Es la conocida plaza del centro donde es habitual encontrar manifestaciones y, en mi caso, no iba a ser menos. Varios manifestantes se pronunciaban con motivos de trabajo pero lo más significativo es la gente que lo hacía por los derechos humanos dando vueltas al monumento que se encuentra en medio de la plaza y llevando banderas argentinas. Entre los diferentes edificios, como el Cabildo, el Palacio del Gobierno, la Casa Rosada y otros, se encuentra la bonita Catedral que por fuera tiene la forma del Partenón. Dejando atrás la Plaza Mayo y el parque Colón, me he dirigido por el paseo Colón hasta el parque Lezama donde me he encontrado gente jugando al ajedrez y otros durmiendo la siesta en los bancos que estaban provistos de sombra. Por las calles más transitadas, me he adentrado en el barrio de La Boca, un peculiar barrio donde predominan casas unifamiliares y a menudo chabolas de vistosos colores que dan un aspecto más alegre a la zona. Pronto he llegado a la famosa calle de El Caminito y alrededores donde, con ánimo de reconciliarme con la ciudad, me he sentado en un local a tomar una cerveza mientras admiraba el arte de unos chicos que exhibían su perfecto, sentido y apasionado tango en el escenario.

Ya que estaba por allá, no podía irme sin ver el estadio de La Boca Juniors y me he adentrado en el barrio por unas vías ferroviarias que llevaban hasta él. Cuando me disponía a entrar en un pasaje por el que pasaban dichas vías ya que al final podía ver el estadio, una mujer que paseaba su perro me ha dicho que disimulara y me diera la vuelta porque me iban a robar si pasaba por allí. Es una suerte haberme cruzado con la mujer porque reculando en mi camino he echado una vista atrás y he visto a un grupo de chicos al final del pasaje mirando en mi dirección. En esta ocasión llevaba la cámara y no me hubiese gustado desahecrme de ella. Así que por ahora vamos: Buenos Aires 1 – Barcelona 1, me parece un resultado justo, no quiesiera más puntos.

Quitándome la idea de ver el estadio desde otra parte, me he dirigido al barrio de Puerto Madero, una zona de nivel más elevado con grandes edificios y comercios. Pero mi idea era pasear por la costanera sur desde la fuente de las Nereidas, atravesando las dársenas, hasta la estación de tren de Puerto Madero. Por el camino he podido ver la reserva que un día de estos visitaré, gente tomando el sol en bañador como si de una playa se tratara, varias esculturas, varios rascacielos imponentes y el singular Puente de la Mujer del arquitecto español Santiago Calatrava. Después de esta larga caminata, he vuelto a la estación de Carlos Pellegrini para volver a la casa y descansar.

Por la noche a las 23:00, me he dirigido a la zona de Palermo con la intención de conocer otra zona de noche. Me han recomendado llegar en taxi pues, aunque la zona es segura, el camino no lo es tanto. Haciendo caso omiso, he ido por las calles más iluminadas y transitadas: Corrientes, Scalabrini Ortiz y Córdoba; pero hay momentos en los que he estado completamente solo. Son ganas de pasarlo mal. Al final me he adentrado en la oscura calle Serrano entre Castillo y Loyola para cenar en un restaurante parrilla que también me recomendó Roberto. El restaurante no tiene nombre más que Parrillas al carbón pero, aunque es un lugar feo, se come de maravilla. He cenado un chorizo y medio vacio que me he tenido que llevar a la casa porque no me cabía en el cuerpo. Cansado y sin animo de salir mucho me he vuelto a casa en taxi, mucho más seguro, cómodo y rápido.


Un gashego en Buenos Aires

9 diciembre 2009

Me he despedido de Mariela pero no he podido hacerlo de Jorge, Romi y Wanda. La verdad es que en este hostel me sentido como en casa y en familia. Buena gente a la que llevaré en el corazón. Era momento de partir hacia otro lugar, Buenos Aires. He tomado un bus hasta la terminal y he tomado otro hasta la capital del país (51Ars) a las 9:30, uno de los muchos que salen.

La suerte de parar en esta ciudad es conocer a Vanessa y Sergio que tienen un piso deshabitado y el cual están encantados de que yo lo utilice sin problemas. Ellos viven ahora en Londres y hasta allí les mando un beso muy grande y un infinito agradecimiento. Es una suerte tenerlos como amigos y poder disfrutar de su casa para mí solo. Espero poder relatar todo lo que viva en las próximas entradas en su querida ciudad.

He llegado a las 13:30 a la terminal del Retiro en Buenos Aires y lo primero de todo era conseguir las llaves de la casa. Para ello he tenido que ir en bus hasta la casa de Carmen, la madre de Sergio, que tan amablemente me ha recibido. Una vez hecho, he tomado otro bus hasta la casa a la que he podido entrar después de solucionar el problema de haber apuntado mal el número. Nada más entrar, ya sabía que iba a estar de lujo allí. Para empezar, he comido algo que he preparado con lo que me había sobrado de Rosario y después me he echado una siesta en el sofá. De noche, me he dispuesto a salir a descubrir la animada ciudad.

La idea era caminar 30 cuadras por la avenida Corrientes desde Medrano hasta el obelisco a un restaurante que me recomendó Roberto, el chico de Buenos Aires que conocí en Sucre (Bolivia), para después salir a tomar algo por la zona y volver en taxi a la casa. Poco de eso he podido hacer y es que no ha sido una gran noche. He dejado todas mis pertenencias en la casa y he salido con sólo 60Ars por lo que pudiera pasar. Y, lo que podía pasar, pasó.

He caminado las 30 cuadras que me separaban del restaurante. La avenida Corrientes no parece ser muy peligrosa pues está iluminada y hay gente constantemente por la calle. Por el camino, he recibido en varias ocasiones propaganda de locales de sexo fácil cosa que no me sorprende de una gran ciudad. Antes de llegar, un chico me ha dado publicidad de un boliche (discoteca) que al parecer habían inagurado en la zona y que quería mostrarme. Iluso de mí le he acompañado al local de la calle Talcahuano que estaba ahí mismo. Una vez dentro ha sido cuando me he percatado de que no se trataba de un boliche sino de otro de los tantos burdeles y las propuestas han sido del todo sexuales. Para cuando quería salir de allá despavorido haciendo saber que no era el tipo de turismo que buscaba y que yo no pagaba por tener sexo, era demasiado tarde. Tres chicas han parapetado la salida que un matón custodiaba para robarme. Para evitar algo que podría lamentar, les he dado lo que tenía (60Ars) aunque ellas querían más. Haciéndoles entender que no tenía más dinero, cosa que era cierto, he conseguido deshacerme de todos y salir a toda prisa  con el pretexto de que me estaban robando. He estado menos de 5 minutos allá adentro pero son los minutos más incómodos que he tenido en todo mi viaje.

Menudo recibimiento es el que me ofrece Buenos Aires. Por suerte no llevaba nada más. Lo que más me molestaba es que he tenido que ir a la casa sin cenar ni tomar nada y sin poder tomar un taxi. Al menos la caminata de las 30 cuadras de vuelta me han servido para calmar la rabia que sentía.