Good bye and good trip

22 diciembre 2009

Después de 30 horas de viaje, hemos llegado al fin a Arica. Pero la odisea continua. Allí mismo he conocido a Ryan de Nueva Zelanda y a Tharik de Brasil que iban en nuestro mismo autobús y que se han unido a Federico y a mí para ir a tomar otro bus ($1500Chs) que nos llevara a Tacna, la primera población de Perú en la frontera con Chile. Me ha parecido extraño que al subir al autobus me quitaran temporalmente el pasaporte pero me he quedado más tranquilo al ver que habían hecho lo mismo con el resto de pasajeros. Al parecer, necesitan hacer un control de pasajeros para dar parte al pasar por la frontera. Una vez hemos llegado a las fronteras, nos han sellado la salida de Chile y la entrada a Perú. Después hemos recorrido otro tramo en bus hasta la terminal de Tacna donde hemos cambiado algo de dinero, hemos atrasado dos horas nuestros relojes (Chile es un huso horario menos pero no tiene hora solar y adelanta una hora su reloj en el equinocio de otoño) y hemos comprado los billetes a nuestros próximos destinos: Federico, Ryan y Tharik a Cusco (que tan buenos recuerdos me trae); y Alejandro (un chico de Buenos Aires que hemos conocido en la terminal) y yo dirección Lima, aunque yo pararé 4 horas antes en Ica para dirigirme posteriormente en taxi a Huacachina, a 5km de Ica.

De cualquier forma, todos nosotros tenemos que tomar un bus a las 9:30 que nos lleve hasta Arequipa y desde allí tomar otro autobús a nuestros respectivos destinos. Los billetes de la ruta Tacna-Arequipa-Ica me ha costado 135 soles. Después de unas cabezadas, películas y charlas con mi compañero de asiento Alejandro, hemos llegado a las 16:00 a Arequipa y hemos ido a almorzar  ya que el bus a Lima no salía hasta las 18:30. El menú ha sido un lomo saltado (tiras de lomo de res con verduras, arroz y patatas fritas) acompañado de una InkaCola (bebida gaseosa amarilla típica de Perú) que no probaba desde hacía tiempo. también he notado el cambio de tarifas en los autobuses y comidas de Chile a Perú que tan bien me van en mi economía de batalla (en los hosteles no hay tanta diferencia).

Alejandro y yo nos hemos despedido de Federico, Ryan y Tharik para tomar nuestro bus. Es curioso como al viajar se coge cariño a la gente aunque se haya estado tan poco tiempo juntos. Quién sabe si algún día nos volveremos a encontrar. El viaje es largo y desde que salí de Chile hasta que llegue a Ica habré hecho un record personal de 50 horas de bus. En ese largo trayecto a mi próximo destino, dejo de nuevo las líneas de Nazca atrás que no suponen ningún interés en mí.

Descanso y me duermo con facilidad en el asiento semicama, como siempre he hecho, mientras pienso si a algún familiar o amigo mío le ha tocado la lotería de Navidad en España. ¡Suerte!

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Vuelta a casa por Navidad

21 diciembre 2009

Gracias a toda la gente peruana que vuelve a sus hogares para pasar las fiestas de Navidad porque han hecho de me quedara sin billete de autobús para desplazarme entre los paises con comodidad. Como alternativa y por ahora, mer queda psar las fronteras una a una cambiando de autobuses en cada lado.

He tomado un bus ($42800Chs) a las 00:00 que me llevará durante 30 horas hasta Arica, el último pueblo de Chile en la frontera con Perú. Todavía no tengo claro qué haré a partir de entonces pero alguna idea tengo. Me he dedicado todo el día a ver unas cuantas películas de video que ofrecían en la pantalla del autobús, a comer algo que obsequiaba la compañía Tur-Bus y otras tantas que llevaba yo por mi cuenta y a charlar con mi compañero de asienro Federico, un chico de Mendoza (Argentina).

Me espera un largo viaje hasta Arica en el que atravieso el famoso, extenso y árido desierto de Atacama. Sería interesante visitarlo pero el tiempo apremia y me conformo con ver los desiertos que ví alrededor del salar de Uyuni en Bolivia. De todas formas y desde el autobús, las vistas del Atacama a un lado y del Pacífico al otro hacen del paisaje una vista excepcional que se repetirá a lo lago de la costa chilena y peruana.

Me muestro paciente y me abstraigo de mis pensamientos para hacer del largo viaje algo menos desesperante ya que están superados los largos recorridos por la costumbre adquirida. Por otro lado, he de decir que es a primera vez que voy a hacer un recorrido tan largo. Los 30 km no van a ser los únicos en mi ruta hasta Huacachina.


Los cerros de Valparaíso

20 diciembre 2009

Cerca de Santiago existen tres poblaciones que todo el mndo suele visitar ya sea en un tour organizado o por libre. Éstas son: Viña del Mar, Reñaca y Valparaíso. Personalmente, he elegido Valparaíso para pasar el día.

Después de una hora y media, he llegado en unos de los múltiples buses que salen a casa rato ($4200Chs, ida y vuelta) y he ido a una agencia de turismo para conocer las posibilidades. El precio me ha parecdido excesivo y he preferido hacerlo por mi cuenta. Para ese momento ya me había apoderado del mapa y de la información necessaria de la agencia. He caminado por la plaza O’Higgins, la plaza Victoria y la Catedral y el monumento Prat. Hasta ese momento, Valparaíso no tenía nada de especial pero todo cambiaba a medida que me acercaba a los cerros pero antes he parado para comer una rica merluza de esta ciudad pesquera por $2200Chs.

Me he adentrado en algunos de los múltiples cerros de la ciudad y cada uno ocupado por infinidad de casas y edificios de vivos colores convinados para todos los gustos y toda la gama del arco iris. hace de las casas más desfavoridas un lugar, por lo menos, más alegre. En cada cerro he encontrado un ascensor que no es ás que un destartalado funicular que desplaza a la gente por la fuerte pendiente. Para no perder la costumbre, he preferido subir los cerros a pir y el primero ha sido el cerro de Artillería con su paseo 21 de Mayo lleno de puestos de artesanía y vistas al puerto, al océano Pacífico y a parte de la ciudad. Los siguientes han sido el tranquilo cerro Alegría y el pintoresco cerro Concepción, victimas del objetivo de mi cámara. Ha sido una lástima estar presente en el incendio en uno de los cerros que llenaba la ciudad de cenizas y coches de bomberos y el humo teñía de amarillo las calles de Valpaíso. Espero que no haya sido nada grave. Por último, e ido a visitar otra casa-museo de Pablo Neruda sin llegar a entrar.

De nuevo en Santiago, he ido a visitar la plaza de Armas que ayer no pude ver por la gran multitud y el despliegue que se había formado por el evento de danza ý música clásica. Allí mismo, he podido admirarla al igual que los edificios circundantes de la Catedral y del Museo Histórico Nacional. Dejando el parque O’Higgins para otra ocasión pues no tenía tiempo, me he preparado para mi próximo y largo viaje de vuelta a Perú y, esta vez, la población es Huacachina.

Ha sido una pena dejar el bonito y cómodo apartamento en el que me he encontrado tan bien. Ha sido un lujo estar en él. De nuevo, muchas gracias, Nathalia.


Cómo visitar Santiago de Chile en un día

19 diciembre 2009

Era imposible hacerlo si no reducía el campo de visita a la zona más turística, el centro. En numerosas ocasiones me han dicho que Santiago no es una bonita ciudad. Pues debe ser que mi criterio es muy malo porque a mí me ha encantado hasta el punto de sentirme culpable por no poder permanecer más tiempo en ella.

Para iniciar mi ruta, h epartido desde el gran edificio de la Biblioteca Nacional y he pasado por el bonito cerro de Santa Lucía, la transitada plaza Baquedano, el parque Forestal, la calle Pio Nano llena de encantadores restaurantes y boliches y el parque Metropolitano de Santiago desde donde se puede subir al cerro San Cristóbal. Se puede hacer en funicular pero he preferido hacerlo caminando. Es curioso como a todos lo países del mundo uno puede encontrar una figura con motivos religiosos en lo alto de los cerros y montañas. Aunque el camino es corto, he llegado cansado a la cumbre donde había un belén y donde en el punto más alto se encontraba la Virgen del Cerro con los brazoa abiertos lo cual me ha probocado deseos de abrazarla por la satisfacción de haber llegado. ¿Será eso una forma de convertimiento subliminal?

He bajado hasta llegar al parque de nuevo y he pasado por la antigua y bonita Casa Roja donde he ojeado arte en venta en forma de pinturas y artesanía. Cerca de allá está la casa-museo de Pablo Neruda aunque no he tenido tiempo de visitar ese ni ningún museo y me he tenido que conformar con ver los edificios por fuera. No podía perderme el barrio de Bellavista donde cada casa o edificio es de un color y donde existen gran cantidad de artesanos que venden productos hechos con la piedra lapislazuli, símbolo del barrio. Pasando de nuevo por el parque Forestal, he llegado hasta el gran edificio del Museo de Arte Contemporáneo donde en una de las entradas de un parque hay un caballo del artista colombiano, Botero. Más tarde, he visto la casa Velasco, la Posada del Corregidor, la iglesia de a Recoleta en el comercial barrio del mismo nombre, el Parque Venezuela, el Mercado Central que alberga marisquerías con productos que seguramenten venden las pescaderías que se encuentran en el mismo mercado, la basílica de le Merced, los comerciales paseos Huérfanos y Ahumada, la plaza de la Constitución, el Palacio de la Moneda, la Plaza Libertadores, la iglesia San Francisco y el centro artesanal de Santa Lucía.

Ha sido en ese momento cuando me he enterado por un email que hace un mes mi madre tuvo un accidente que me ha estado ocultando hasta ahora para no preocuparme, cosa que sólo ha conseguido postergar aunque sepa que ahora está bien y en casa. Espero poder comprobarlo a la vuelta. Con estas cosas es desesperante estar tan lejos y ser el último en enterarte de todo. Pensaba que le pasaba algo conmigo porque no me escribía y resulta que estaba hospitalizada. Un beso para ella.

De vuelta al apartamento después de caminar todo el día, me he dedicado de ir de cajero en cajero para dar con uno que aceptara mi tarjeta de crédito Visa sin conseguirlo. Angustiado y pensando si era problema de mi tarjeta, he probado por última vez en Banco CrediChile con la que finalmente he podido sacar dinero.

Al rato, comenzaba el espectáculo de danza “El cascanueces” abierto al público en la Plaza de Armas patrocinado curiosamente por Abertis pero eso no me sorprende cuando ya he visto que existen en Santiago otras empresas españolas con lujosos edificios como los del Banco Santander y los del BBVA. He intentado disfrutar de la obra de Chaikovski que miraba desde la pantalla gigante por estar tan lejos el escenario de donde yo me encontraba por la gran multitud de gente que había pero mi cabeza estaba en otra parte, en llegar a Cali.

Lo cierto es que se me plantean algunos problemas para llegar a tiempo el día 30 pero quien sepa lo testarudo que puedo llegar a ser sabrá que allí estaré ese mismo día. Puesto qu eno estab atendiendo a la obra, he marchado a cenar y a dormir al apartamento.


De Puente del Inca a Santiago de Chile

18 diciembre 2009

Me he levantado temprano para desayunar y poder vistar después el curioso y pequeño cementario de los andinistas fallecidos en el Aconcagua. Es curioso, pero todavía no había visitado el principal atractivo del poblado que es el conocido Puente del Inca, cuyo nombre tiene adoptado el poblado, y eso que se encuentra a 100 metros del refugio en el que me alojo. Lo cierto es que me lo reservaba para el final ya que sabía que iba a ser fascinante.

Puente del Inca es una formación rocosa a base de sales sedimentadas por el deshielo que al cabo de los siglos se han conglomerado formando un puente sólido por donde pasa el río Cuevas. El hecho de que por allá pasan aguas termales y que su color sea amarillento hace imaginar que restos de sales de azufre se encuentran en la mayoría de su compuesto haciendo del monumento natural una pieza única e increible.

Ahora sólo me quedaba esperar a mi autobús que me llevaría a Santiago de Chile. Al parecer, los viajes internacionales sólo permiten vender billetes en las ciudades y no en lugares de paso como en el qu eme encontraba yo. Por eso mismo y sabiéndolo de antemano, hace dos días compré un billete completo de Mendoza a Santiago ($80Ars) constando así que parto de Mendoza cuando en realidad lo hago a mitad de camino en Puente del Inca. Mi autobús salía a las 8:30 de Mendoza y me recogía a las 11:00 pero la cosa no iba a ser tan fácil. El autobús, en vez de pararse en el gran descampado que hay al lado de la hosteria El Inca, se ha parado en la ruta donde no lo he podido ver más que cuando ha pasado por delante de mí para seguir su camino haciendo imposible que lo detuviera. Alterado y sin saber qué hacer ya que el único teléfono público del poblado no funcionaba, he pedido como favor un teléfono celular al dueño de un comedor que me ha prestado sin problemas. He llamado enojado a la compañía exponiendo lo sucedido y me han asegurado una plaza en el siguiente que llegaría a las 17:00 sin coste alguno que, aunque me molestaba, me ha hecho sentir más tranquilo. Teniendo tiempo, he ido a almorzar algo de lo que sería mi última comida de Argentina en este viaje.

Al final he tomado el bus al cual he esperado en la ruta (carretera) enfrente de la hostería El Inca. El viaje ha sido largo por el trámite en la frontera y por las innumerables curvas en la carretera de los caracoles que atraviesa los Andes para acercarse al Pacífico. He conocido a una amable mujer que me ha dado 1000 pesos chilenos ($1000Chs) para el metro ya que yo sólo llevaba billetes grandes que había cambiado en Mendoza. Finalmente he llegado a las 23:00 a la terminal de santiago justo para coger (¿aquí se puede decir coger?) el metro que cerraba a la misma hora. La venta de billetes estaba cerrada y el guardía no me dejaba pasar sin billete para coger el último de la noche. Por suerte, un amable hombre que pasaba por allá y que escuchaba mi problema me ha cofrecido desinteresadamente un pase que me ha permitido llegar a la estación de Santa Lucía donde me esperaba un apartamento para mí solo. Solamente deseaba que Nathalia, la hemana de mi amigo Carlos de Cali, lo hubiera previsto todo para mi llegada. Y así ha sido que me ha dejado en conserjería unas llaves en un sobre pero otro problema iba a surgir cuando una copia no abría una de las cerraduras de la puerta del apartamento. Con ayuda del conserje la hemos podido abrir y menos mal porque ya me veía buscando un hostal a esas horas de la noche.

Alojado en el apartamento, he salido a cenar y, mientras lo hacía, pensaba que todo estaba saliendo a pedir de boca. Un poco al límite pero en definitiva las cosas estaban saliendo bien. Muchas gracias por el apartamento, Nathalia. Está de lujo y voy a estar muy cómodo aquí. Pensaba en que hace 11 años que no te veo pero qué bueno que pueda hacerlo finalmente en Cali en unos días. Un abrazo muy grande.