La cultura agustiniana

11 septiembre 2009

Nos hemos levantado temprano para hacer una excursión puesto que no teníamos mucho tiempo porque queríamos dormir esta noche en Popayán. Hemos cogido un autobús que nos ha llevado al Estrecho del rio Magdalena. El río Magdalena es el principal río de Colombia y posee aguas de color oscuro. Este río llega a pasar con gran torrente por un estrecho de casi 2 metros de ancho entre rocas. A simple vista parece tentador saltar al otro lado a sabiendas que hay gente que ha fallecido en el intento y que está prohibido. Supongo que muchos de vosotros, conociéndome, ya os imaginaís que lo he hecho. Pues os equivocáis, esta vez no. La voz de mi conciencia, Maru, me lo ha quitado de la cabeza. De todas formas, vale la pena sentarse en una roca y sentir la fuerza del agua en ese punto.

Una de nuestras alternativas era ir a Obando donde se encuentran unas tumbas interesantes pero no teníamos tiempo. Nos hemos subido a lo alto de un coche, tipo ‘willis’ pero más grande y estable, desde donde se podía ver el barranco al río Magdalena, y nos hemos dirigido a la entrada de la finca del Cielo para poder visitar la Chaquira y el Tablón. La Chaquira son unos dibujos esculpidos en una piedra in situ en lo alto de una montaña. Allí hemos conocido a Ricardo, un artesano que fabrica replicas en miniatura de la cultura agustiana. Hemos comprado el conocido ‘Doble yo’ o ‘Alter ego’ que es la pieza más bonita para nosotros. Después, El Tablón que son más esculturas en piedra. Por allí se puede visitar también la Pelota y el Purutal pero no teníamos tiempo y hemos decidido visitar el Parque Arqueológico que habíamos pagado el día anterior. Allí se puede ver más cultura agustiniana, esculturas esculpidas in situ con sus respectivas tumbas y otras que han sido movidas. Un guía nos acompaña (30000 pesos) durante el recorrido de 3 horas, Luis Alfredo Salazar (3125680365), y nos ha explicado miles de hipótesis creíbles, o no, de esta misteriosa cultura a lo largo de las cientos de esculturas que hemos observado.

Al salir, hemos comido y hemos cogido una chiva que iba a Isnos. No me podía ir de Colombia sin subirme a una destartalada chiva y sentir el meneo del auto en las curvas y terrenos pedregosos. Una vez allí, hemos cogido un autobús hasta Popayan en un recorrido de 5 horas, algo menos que la ida.

Esta ha sido la última salida que he hecho con Maru ya que ella marcha mañana a España y yo continuo mi viaje en solitario. Ya llega el momento de la verdadera aventura y no puedo evitar sentir un cosquilleo que recorre mi cuerpo. Nervios i/o incertidumbre quizás.

¡Bona Diada a tothom!

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Las bellezas de San Agustín y alrededores

10 septiembre 2009

Hoy nos hemos dirigido a San Agustín. El camino por carretera destapada ha sido largo y tortuoso. Además es un camino donde se han encontrado retenes de la guerrilla y eso lo hacia también temeroso. Hemos tardado 6 horas en hacer poco más de 100 km (25000 pesos). Al llegar a un punto del camino, nos hemos encontrado militares por doquier acompañados de dos tanques impresionantes. Ya nos temíamos lo peor pero nos han informado que eran militares de montaña. Ya nos extrañaba que la guerrilla tuviera tales tanques de combate, aunque todo puede ser.

Con un pinchazo, hemos llegado al final de nuestro trayecto en bus, Isnos o, como se conoce por su iglesia, San José de Isnos. Hemos cogido un taxi conducido por Edilson (70000 pesos, algo caro), para conocer los alrededores de este pueblo que posee grandes riquezas arqueológicas y naturales ideales para el turista.

Para empezar nos hemos acercado al Salto de Bordones, una cascada impresionante de unos 400 metros de la cual no hemos tenido tiempo para acercarnos mucho más de lo que nos permitía el mirador. Mientras lo contemplábamos, Felipe, un niño de 10 años, nos explicaba la situación geográfica e histórica del salto con una soltura que ya quiesieran muchos guías.

Una de la cosas curiosas de coger un taxi aquí es que, habiendo pactado un precio, el conductor se espera el tiempo pertinente antes de seguir el recorrido. Lo segundo que visitamos es el Alto de las Piedras donde se encuentran algunas figuras esculpidas en piedra de una misteriosa civilización que desaparecío antes de la invasión de los españoles y que poco se sabe de ellos. Las colocaban delante de las tumbas de los grandes líderes. Al no conocer el nombre de los indígenas, a las figuras se les conoce como cultura agustiniana.

Hemos visitado el Alto de los Ídolos que es más de lo mismo pero con esculturas mucho más grandes, numerosas y muy bien conservadas. Al parecer, los indígenas las enterraron antes de la invasión de los Incas para evitar la destrucción. La entrada al recinto más la entrada al Parque Arqueológico el cual visitaremos mañana cuesta 13000 pesos para los colombianos y 25000 pesos para extrangeros.

Como última visita del día, hemos ido al Salto del Mortiño, una cascada de 200 metros impresionante. Hemos bordeado el barranco para llegar al nacimiento de la cascada que contenía unas rocas donde peligrosamente se podía saltar a ellas para contemplar la caída desde lo alto. Supongo que muchos de vosotros, conociéndome, ya os imaginaís que lo he hecho. Las vistan eran espectaculares.

Como última parada con nuestro amigo Edilson, hemos ido al pueblo de San Agustín donde nos hemos alojado (20000 pesos cada uno) en las cabañas Moyas. Humberto Salcedo (3125201773) nos ha hecho un buen precio (100000 pesos los tres) para conocer a caballo otras riquezas a la mañana siguiente pero preferimos hacerlo a pie y no gastar mucho dinero. Antes de ir a dormir hemos podido contemplar el firmamento con el mayor número de estrellas que jamás he visto.