Largo camino hacia otros derroteros

15 noviembre 2009

A las 5 de la madrugada, nos hemos levantado cansadísimos Jonathan y yo para coger un autobús hacia Tupiza (50Bs). Si la poca comodidad en la mayoría de los autobuses se le suma una carretera destapada, el camino promete ser pesado y largo. Todo lo eso lo compensa la capacidad que tenga uno de dormirse en tan malas condiciones y un paisaje que amenice el trayecto. casi llegando a Tupiza hay unas bonitas montañas erosionadas de tal forma que parece que hayan sido esculpidas expresamente por el nombre pero no es así. Después de pinchar una rueda, tener problemas eléctricos, perder líquido de la dirección y hacer varias paradas a lo largo del recorrido, hemos llegado a Tupiza que no es ni mucho menos la meta de mi viaje pero sí que es el lugar en donde me despido de mi buen amigo francés Jonathan del cual, sin duda, volveré a reencontrarme en mi camino. Si él se ha ido a Tarija, al sur de Bolivia, para conseguir información de una ONG para su tesis, yo he cogido otro bus que me ha llevado hasta Villazón el cual tampoco es mi destino definitivo en el día de hoy y mis motivos son más mundanos. Más de cuatro horas por una incómoda carretera destapada en la que se ha incluído otro pinchazo me han llevado hasta la frontera de Bolivia con Argentina. A las 18:00 he llegado a Villazón donde he cambiado algo de dinero y donde he tenido que caminar unos diez minutos desde la terminal hasta el puente que hace las veces de paso fronterizo. Una vez hechos los tramites de salida y entrada y añadiendo una hora a mi reloj por el cambio de huso horario, por fin he llegado a Argentina. Pero aquí no acaba mi camino hacia mi próxima población. Caminando 15 minutos más se llega a la terminal de Quiaca, el primer pueblo Argentino, donde he cogido a las 19:30 (18:30 antes de la frontera) un autobús hasta Jujuy (30 pesos argentinos). Ya empiezo a notar con este primer pago que todo es mucho más caro que en Bolivia y ya empiezo a preocuparme. Por otro lado, hay una notable mejor calidad en los autobuses, servicios y carreteras que están pavimentadas y con los carriles debidamente delimitados y señalizados. Y, si se me permite la pedantería aprendida en la autoescuela, con arcén suficiente no pavimentado. Ya de noche, el trayecto con tormenta en el horizonte avecinaba una cercana lluvia.

Lloviendo en la ciudad, he llegado a las 00:30 a la terminal de Jujuy desde donde he caminado un cuarto de hora hasta la hostería Carlos Alvear donde me he hospedado por 38 Ars. Bastante más caro que en Bolivia pero es algo de lo que ya estaba informado antes de entrar en Argentina. Espero no gastar demasiado dinero en este país. He estado casi 18 horas en un autobús y no he podido comer nada consistente en todo el día más unas galletas, unas patatas y un pequeño sandwich de pollo y tengo sueño. Creo que dormiré bastante y mañana me lo tomaré como día de relax.

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Geyseres, pozos y termas

14 noviembre 2009

En nuestro último día de tour, nos hemos levantado a las 4:30 cosa que ha costado. Al parecer y por terceros, me he enterado que se han quejado de mis ronquidos. En fin, eso ya lo sabía yo y, además, yo no elegí dormir en esa habitación. La idea de levantarse tan temprano era aprovechar mejor el día ya que teníamos muchas horas de coche por recorrer.

La primera parada y muertos de frío antes de la salida del sol ha sido a unos geiseres de los cuales surgía vapor de agua de las entrañas de la tierra. Aunque calientes no olían muy bien, imagino que por restos de azufre entre otros componentes. Cerca de ellos, hemos vistos unos pozos de agua y barro que hervían constantemente y creaban una nube de vapor maloliente. Al poco, ha salido el sol calentando un poco nuestros entumecidos y congelados huesos.

La siguiente visita ha sido un restaurante donde hay una piscina que emana agua caliente a 38ºC. Después del desayuno, nos hemos dado un largo baño para relajar nuestros músculos y divertirnos un poco con los primeros rayos de sol aunque, como en todo tour que se recie, siempre hay prisa.

El desierto de Dalí, tal y como me anuciaron ayer, ha sido la siguiente parada. En esta ocasión, lo hemos tenido que contemplar de lejos y en verdad no me parece tan daliniano como el de ayer y, al parecer, no soy el único que hace esa apreciación.

A continuación y como última visita, hemos parado en la laguna verde, que hace honor a su nombre, antes de dirigirnos a la frontera con Chile para que todos aquellos que quieran visitar el salar de San Pedro de Atacama puedan hacerlo sin problemas. No es mi caso pues mi intención es visitar primero el norte de Argentina pero algunas personas como en el caso de Wendy han pasado a tierras chilena por lo que nos hemos despedido de ella apenados por esta corta pero intensa compañía. Otra etapa del viaje inicia en cada uno de nosotros.

Después de cuatro hora de agotable 4×4, hemos llegado al pueblo de San Cristobal donde hemso almorzado algo sencillo antes de hacer unas cuantas horas más hasta Uyuni donde hemos cenado una rica pizza que parece ser lo único que hay en este pueblo tan turístico.

Haciendo balance del tour en estos tres días se puede decir que ha sido positivo. Si al principio no precisábamos de las atenciones de Juan, el guía, por parte del grupo de castellanoparlantes, no ha sido ha sido así el resto de los días por lo que Andes Salt es una agencia recomendable.

Jonathan y yo nos hemos despedido de Roberto que continua su viaje al norte de Bolivia. Es posible que nos volvamos a encontrar en otro lugar del viaje pero lo qu etengo claro es que tengo un buen amigo en Buenos Aires. La pena es no poder disfrutarlo cuando yo llegue a su ciudad. Jonathan y yo nos quedaremos una noche más en Jujuy para coger temprano un autobús mañana.


El desierto de Siloli y varias lagunas

13 noviembre 2009

La primera vista de la mañana ha sido al pueblo de San Juan de Rosario donde varias mujeres pastoras se hacían cargo de sus lanudas y divertidas llamas objetivo de muchas de nuestras fotos. También hemos podido ver allí a unos armadillos encerrados de los que desconocemos su uso aunque en algún lugar ya he visto algún charango, pequeño instrumento de cuerda, hecho con su corteza cosa que me parece despreciable pero de alguna forma se tienen que ganar la vida los lugareños teniendo en cuenta que saben que los turistas compran este tipo de cosas.

Varios kilómetros de desierto de tierra árido en el que hay piedras por doquier y repartidas como caídas del cielo, hemos llegado a un mirador para observar de lejos el activo volcán Ollague que se alza enorme con una ladera calcinada. la zona del mirador, aunque árida, tambíen tiene algo de hermoso y es que existen enormes piedras erosionadas que le da un toque peculiar. El trayecto en 4×4 se hace largo pero almenos lo amenizaba buena música desde los diferentes iPods de los ocupantes. Entre algunas canciones, ha sonado una, ‘I’m Yours‘ de Jason Mraz, que me ha hecho pensar en mis amigos de Cerdanyola: Emma, Vanessa, Alberto, Arnau y Xavi. Un beso para vosotros, la mochila me va genial y me acompaña a todos los lados.

Durante el resto del día hemos visitado algunas lagunas de las que hay que destacar las más bonitas. La primera la laguna Cañapa con varios flamencos rosados yendo de acá para allá buscando comida en las poco profundas aguas. La laguna Hedionda con sus pertinentes flamencos. Aunque es preciosa, el nombre no deja mucha cabida a la imaginación ya que realmente huele mal.

La siguiente parada es el desierto de Siloli (30Bs, entrada al parque) con enormes piedras erosionadas con formas curiosas en medio de un desierto de arena en el que a uno le cuesta creer como es posible que llegaran allí. Una en particular tiene forma de árbol y parece ser un reclamo para hacerse una fotografía. En sí, el desierto me ha hecho caer en la cuenta que parece extraído de un cuadro de Salvador Dalí, sólo faltaban los elefantes con patas largas, pero curiosamente después me he enterado de que mañana visitaremos un desierto bautizado con nombre del famoso pintor surrealista catalán.

Por último y antes de llegar al hostal, hemos llegado a la laguna Colorada que, en parte, es de dicho color debido a cierta pigmentación de varias algas. En principio pensaba que era causa del óxido de hierro pero los pelícanos no andarían a sus anchas por ahí. Hacia ella emana agua caliente y el colorido paisaje hace que sea un lugar para contemplar con detenimiento. Hasta 6 colores se pueden diferenciar entre el agua, la sal, la tierra, las algas, el cielo y las montañas cosa que hace que la imagen parezca un cuadro pintado por un loco artista.

El hotel no es tan bueno como el anterior y parece que tenemos que dormir en comuna cosa que me incomoda por los decibelios de mis ronquidos. En la cena, Roberto, Jonathan, Wendy y yo, aislados a veces del resto del grupo, hemos charlado de nuestras vidas y hemos pasado un rato agradable a pesar de nuestro agotamiento.


El salar de Uyuni

12 noviembre 2009

Sabíamos que los tours por el salar de Uyuni empezaban más tarde de las 10 de la mañana así que hemos tenido dos horas para desayunar y buscar una agencia. Lo bueno de hacerlo a última hora es que muchas agencias están desesperadas por llenar cupos por lo que los precios se abaratan. Si en otro momento nos hubiese costado 650Bs, hoy nos ha costado 550Bs que es una notable diferencia. Hemos contratado al final con la agencia Andes Salt en la población de Uyuni. El tour consta de tres días y dos noches pasando por el salar de Uyuni, algunas lagunas y otros atractivos naturales transportados de un lugar a otro en un 4×4 donde caben 8 personas.

A las 10:30 ha empezado el tour con la primera parada, el cementerio de trenes. En este cementerio se encuentran varios vagones y locomotoras inglesas de la primera y segunda generación de trenes de esta zona. Hoy en día, las vías para los trenes de la tercera generación son diferentes a las que se utilizaban antaño y es por eso que éstos se exhiben al público en una zona desértica. Roberto, Jonathan, Wendy y yo hemos estado un rato por aquella zona haciendo fotos divertidas y viendo aquellos trenes deteriorados pero aun así impresionantes.

Como en cualquier tour, no podía faltar una parada a un poblado en el que se vende artesanía. En este caso ha sido el pueblo de Conchani que, a parte de artesanía, tiene como atractivo que todas las contrucciones están hechas de bloques de sal. En el mismo, hau una tienda que tiene varias figuras interesantes esculpidas en sal como reclamo.

Aunque no es el único atractivo de este tour, el salar de Uyuni es el que más interesa a todo viajero. Y es que no es para menos porque es una auténtica maravilla natural del mundo. Es el mayor desierto de sal  (12000km2) situado a una altura de 3700msnm y rodeado de montañas. Se dice que cuando se formaron los Andes gran cantidad de océano se quedó atrapada entre montañas deshidratándose después y dejando la sal como residuo. Se extraen miles toneladas de toneladas cada año y es que es una mina inacabable. La forma de extraerla es amontonar gran cantidad de sal para deshidratar la poca agua que tiene y así poder exportarla. Hay otros minerales que se extraen como el litio aunque de verdad espero que la extracción no perjudique con el tiempo a tal maravilla. El salar es una placa de varios metros que se extiende por todo el desierto con varias grietas en forma de panal (hexagonal), la forma más habitual de agrupar los espacios en la Tierra. Juan, el guía, nos ha mostrado cristales formados por particulas de sal estructuradas naturalmente en forma de cubo.

En medio del salar se encuentra la conocida isla del Pescado (Incahuasi) que increiblemente surge de la placa dando vida a cientos de cactus de centenares, en algún caso miles, de años que se alzan inmensos en la isla montañosa desde donde se puede ver la inmensidad del salar pero sin dejar descubrir el fin.

Por la tarde antes de la puesta de sol, hemos estado haciendo las típicas fotos divertidas que hacen todos los turistas jugando un poco con el paisaje. El sol se reflejaba en el salar y aumentaba su intensidad haciendo necesario el uso de crema solar y gafas de sol. Ha sido una tarde divertida en la que nuestra minúscula presencia en aquel hermoso desierto hacía de la experiencia algo mucho más atractivo. Sin duda, es una parada obligatoria que todo viajero debería ver ya que es una maravilla sin igual en todo el mundo.

Una vez se ha puesto el sol, una tormenta de sal nos ha asaltado haciendo poco visible el camino al hostal. Es un atractivo hostal construido a partir de bloques de sal. En la cena se nos ha servido vino Kohlberg, de Tarija  y considerado un buen vino. Hemos cenado bien pero he de decir que la comida estaba algo sosa aunque, por suerte, había sal importada de Argentina. Paradojas de la vida.


La Casa de la Moneda

11 noviembre 2009

-¿Este autobús va al cementerio?         -¡Hombre! Si te pones delante… (Adaptación de Jordi M.)

Roberto, Jonathan y yo hemos hecho la maleta para dejar el hostal pero antes teníamos que visitar los últimos lugares de nuestro interés en Potosí.

Después de echar un vistazo por última vez a algunas calles de la ciudad, hemos cogido un combi (1Bs) para acercarnos al cementerio. Nuestro interés no es el cementerio en sí sino las zona de alrededor. Por lo que hemso averiguado, es la única zona donde se puede comer la típica k’araphurka y sólo se sirve hasta las 12:00. Hemos escogido el ‘Palacio de la k’arapurka’ para degustar este plato que no es más que una sopa de maiz picante con una piedra en medio del plato de barro que hace hervir el contenido. Un plato rico y con encanto.

Hemso visitado el mercado del gremio, el de comida y otras tiendas para hacer tiempo antes de visitar la ‘Casa de la moneda’ que, a pesar del precio (20Bs) y de la absurda ida que tienen de hacer pagar 20Bs más si se quiere hacer fotos, el lugar vale la pena.

La ‘Casa de la moneda’ se construyó por órden de Carlos III porque en Potosí no había moneda para hacer las pertinentes transacciones con la plata extraída de la mina. El guía, incluido en el precio, nos ha acompañado y explicado los útiles, objetos y datos históricos de todas las salas expuestas. A destacar: el bonito edificio colonial con un claustro en su interior; unas salas de pinturas españolas y de artistas indígenas que mostraban su gran habilidad y donde hay que destacar a Melchor Pérez de Holguín; una sala de exposición de monedas de todos los tiempos de Bolivia; una sala con cerámicas y pequeñas momias;una sala de minerales expuestos; una sala de fundición donde se fundía la plata y se hacían lingotes y; varias salas con maquinaria para fabricar monedas y lingotes. Una en particular muestra una obra de ingeniería del siglo XVIII la cual era accionada por mulas. Supongo que es porque soy ingeniero mecánico y la “deformación” profesional hace que me interese más por esta parte del museo y me entren ganas de diseñar algo parecido. Ya en el siglo XX se inventaron máquinas de vapor accionadas por cilindros neumáticos utilizadas para laminar, troquelar y acuñar la moneda. Posteriormente, se utilizaban máquinas eléctricas accionadas con motores seguidos de grandes poleas. Hay un torno cilíndrico de mediados de siglo entre las piezas del museo. ¿Cuántas horas habré dedicado trabajando en uno de esos cuando empecé como mecánico?

Hemos salido satisfechos pero con las miras y pensamientos en otro destino, Uyuni. El autobús nos ha costado 30Bs y el caminode más de 7 horas ha sido tortuoso porque nos han dado los asientos del final, más estrechos y más cercanos al de alante. Yo estaba hombro con hombro con Jonathan y una señora y mis rodillas golpeaban en el asiento de alante. Ha sido un ejercicio físico y mental de relajación para no desesperarnos hasta el punto de darnos un ataque de risa por lo cómico de la situación, realmente lo estábamos pasando mal. Más tarde he podido cambiar de asiento a otro más cómodo. Hemos llegado a las 2:30 de la madrugada al hostal Avenida (30Bs) de Uyuni donde nos ha acompañado Wendy, una suiza que conocimos en las minas. Esperamos poder descansar unas horas para lo que nos esperaba mañana.