Relax en Baños

30 septiembre 2009

He llegado a las 00:00 de la noche al la terminal sur de Quito y me he tenido que esperar hasta las 4:25 a que saliera el primer autobús del día a Baños (3,50$). Ha sido una agonizante espera teniendo en cuenta el sueño que llevaba. He de decir que he echado alguna cabezadita.

Al fin he llegado a Baños a las 9:00. En la selva, unos alemanes me recomendaron hospedarme en el hostal La Chimenea y, en verdad, que acertaron. Al parecer es un hostal nuevo que no aparece en las guías. Esposible que su bajo precio se deba a eso (7,50$). Es el mejor alojamiento por el que he pagado en este viaje, limpio y nuevo con baño propio. Tienen servicio de lavandería, internet gratis, jacuzzi por 2$ al día y terraza para tomar algo y comer unos ricos desayunos. Sencillamente genial. Por lo pronto, promete ser un día de relax, tengo sueño y he puesto al día el blog después de una semana desactualizado.

Baños es una ciudad bonita muy turística de 12000 habitantes y se encuentra a 1800 metros de altura. Está rodeada de montañas completamente verdes y es conocida por sus cascadas, sus excursiones y actividades en las montañas, sus termas y, sobretodo, el volcán Tungurahua. El Tungurahua, que traducido significa ‘pequeño infierno’, es un volcán activo cerca de la ciudad que tuvo su última erupción en  1999. Ha sido causante de numerosos desalojamientos pero hoy en día solo se pueden ver algunas fumarolas.

Después del almuerzo he ido a dar una vuelta por las calles de Baños para hacer un reconocimiento de la zona. He visitado la Basílica de nuestra señora de Agua Santa, el parque de la basílica y el parque central. Ha estado lloviendo así que poco se ha podido hacer hoy.

En el mismo hostal he conocido a Jose, un chico de 29 años de Pinto (España) que lleva tres años trabajando en Venezuela. Hemos ido a cenar, a tomar una cerveza y mantenido una charla agradable. El tema de política en Venezuela ha sido uno de los temas pero no podía faltar el contarnos nuestras experiencias y la situación de nuestra vida. También, como única persona que he conocido de España, hemos hablado de gastronomía y televisión de nuestro país. Un gran tipo.


La Reserva de Producción Faunística de Cuyabeno

29 septiembre 2009

En condiciones normales, en la gran ciudad uno no sería capaz de concebir el sueño compartiendo habitación con toda clase de insectos y aracnidos como cucarachas, escarabajos, hormigas gigantes, tarántulas… Pero estando en la selva es otra cosa. Nada parece importar, incluso uno los observa con curiosidad. Es el clásico comportamiento de un urbanita en un entorno completamente diferente.

Como último día, levantarse a las 6.00 AM para hacer un avistamiento de pájaros ha sido todo un sacrificio. Hemos podido ver a lo lejos algún tucán, martín pescador, pavas hediondas, cóndores, loras, caciques… Sin duda, preciosas aves de la selva.

Hemos preparado las cosas para marchar a las 10:00 AM y empezaba a llover a cántaros. En la canoa motorizada, con el poncho bien colocado y las maletas cubiertas de plásticos hemos salido soportando la fuerte lluvia dirección al puente, entrada de la Reserva de Producción Faunística de Cuyabeno, donde nos esperaban para almorzar y para llevarnos a Lago Agrio. Una vez allí, he cogido otro autobús para ir hasta Quito (8$, 8h) y así estudiar futuros movimientos por el Ecuador, Baños.

Mientras tanto tengo tiempo para pensar en todo lo que he vivido en la selva. No me ha hecho falta ver un jaguar o una anaconda, que hubiese estado muy bien para completar el tour, porque he tenido todo lo que podía pedir, estar en un entorno único con la mera intención estar en la selva y disfrutarla. 

La reserva se creó con el fin de proteger la flora y la fauna y mantener el modo de vida, sin riesgos, de los indígenas (sionas, secoyas, cofanes, quechuas y shuares). Debo felicitar la labor del ministerio de ambiente del Ecuador, y del resto de países que tienen reservas en protección, por conseguir de esta forma un turismo sostenible, sin contaminación, que nos hace conocedores y más conscientes de que están manteniendo y construyendo para el resto de la humanidad un laboratorio de oxígeno necesario.


Alberto, el Shamán cofán

28 septiembre 2009

Me he despedido de mi grupo ya que ellos sólo tenían contratado cuatro días en el Lodge. Diego ha aprovechado el transporte a la civilización para iniciar unas pequeñas vacaciones. Por lo que a mí respecta, me he añadido a otro grupo para ir a visitar otra zona siona con la particularidad de que en ésta vive un Shaman.

Primero de todo, Juan, otro guía, nos ha mostrado más plantas y animales de la selva. Por ejemplo, la sangre de dragón que es la savia de un árbol que cura infinidad de heridas. Eso me hace recordar que esto era lo que vendía aquel hombre en el autobús y que yo no acabé de creer (ver final del primer párrafo de la entrada del 14 de septiembre). Ese hombre exageraba pero curativo sí que es en parte. También nos ha mostrado hormigas altamente venenosas, el árbol del cacao y plantas que utiliza el Shaman para comprender enfermedades y curarlas. Hay una en especial que utiliza el Shaman y es la planta de donde se extrae la escopolamina o, comunmente conocida, la burundanga. Curioso, ¿verdad?. Un estudiante de Shaman la toma una vez en la vida, pues es peligrosa, en el momento de graduarse después de un largo tiempo de estudios con el propósito de hacer un viaje astral al universo y adquirir distintos conocimientos durante 24 horas que dura el efecto.

El Shaman es un curandero con conocimientos de cientos de plantas medicinales y, también, de brujería. Allá donde la medicina no puede llegar, es probable que el Shaman sí pueda. Así nos lo ha hecho saber Alberto, un Shaman de 70 años que se graduó a los 30 y que prepara a futuros shamanes. Él es cofán pero vive en territorio siona.

Nos ha hecho una pequeña demostración de sanación con sus típicas vestimentas y ornamentas. Nos ha contado casos curiosos de personas que en sus manos se han curado de enfermedades difíciles y crónicas y que la medicina tradicional daba por imposible. Ciertamente, una visita harto curiosa.

Al tratarse de otro grupo diferente al que tenía yo, hemos ido otra vez a la comunidad siona donde enseñan a preparar en pan de yuca. Evitando estar prseente una vez más y queriendo aguantar el calor sofocante, me he dado un baño en el río mientras les esperaba.

Una vez todos juntos, hemos visto monos capuchinos que jugueteaban entre los árboles. Ha habido un momento que no se sabía quien observaba a quien, si los capuchinos a nosotros o nosotros a los capuchinos. Una vez llegados a la laguna grande, nos hemos dado otro chapuzón. En esa zona, podíamos llegar tranquilamente al fondo de la laguna, cosa que me ha hecho recordar lo peligrosas que son las mantas-raya que viven en el fondo de ellas. Una ves fresco, me he devuelto a la canoa.

De  vuelta al campamento, ya de noche, hemos hecho otro avistamiento de caimanes con la suerte de ver una boa y un caimán grande, también, objetivo de nuestras cámaras.

Después de la cena, me relajo en mi última noche en la selva.


Entre Sionas y caimanes

27 septiembre 2009

La salida de la mañana ha sido ir a visitar la comunidad Siona. Viven en varias comunidades entre el río Aguarico y el río Cuyabeno, río abajo de nuestro campamento. Nos han mostrado como recogen la yuca y hacen pan con sólo ese ingrediente de una forma muy curiosa: se ralla, se prensa con un útil que tienen ellos para extraer todo el agua, se deja secar, se pasa por colador y se reparte prensando en un plato de cerámica en el fuego.

Aunque lo decepcionante es que no hemos tenido demasiado contacto con la comunidad, a simple vista se puede decir que no es una tribu propiamente dicha. Los sionas viven de la agricultura, ganadería y pesca, tienen sus tradiciones y sus propias escuelas pero con los años tienen cada vez más contacto con el exterior perdiendo así sus tradicionales vestimentas y hablando español como segunda lengua. Hoy en día, que tengan contacto con el exterior es bueno para ellos pues el turismo, vendiendo para él artesanías y productos, es una gran fuente de ingresos para la comunidad. Por otro lado, muchos sionas trabajan temporalmente a las afueras como obreros en el negocio del petroleo, cosa que les da algunos ingresos para subsistir pero que  contradice su espíritu ecologista de la zona. A la larga es perjudicial para ellos.

A la salida, nos hemos dado un chapuzón en el río para combatir el calor. De camino al campamento, hemos visto diferentes tipos de aves pero sobretodo varias tortugas de diferentes tamaños que huían a nuestro paso y algunos perezosos colgados impasibles en lo alto de la copa de los árboles.

Antes de la puesta de sol, hemos ido a Caiman Cocha (laguna del caimán) a esperar la noche. Los caimanes son animales nocturnos por lo que la espera prometía. Al fin, nos hemos puesto en movimiento para el avistamiento de caimanes. Y digo ver por decir algo, pues en un principio no hemos podido ver más que sus ojos rojos brillantes a lo lejos delatados por el foco de nuestras linternas mientras permanecían solitarios escondidos entre árboles y arbustos. Cada vez que nos acercábamos, se zambullían sin dejar rastro. Parecía que teníamos que conformarnos con eso y volvernos al campamento cuando por fin hemos divisado los últimos ojos rojos, bien separados entre sí cosa que prometía un gran caiman. Nos hemos acercado hasta el punto de estar a menos de dos metros siendo objetivo de nuestras cámaras. Ha sido fascinante y ha llegado en el momento que tirábamos la toalla. Al final, el caimán, harto de posar para nosotros, se ha zambullido al fondo del río.

Después de la cena, ha sido una delicia tomar unas cervezas en compañía de Diego, el guía. No tomaba una desde Popayán. Viajes, proyectos y la vida de cada uno han sido temas de conversación.


Flora, pirañas y caminata nocturna

26 septiembre 2009

Después del desayuno, el cometido de la mañana ha sido coger ponchos y botas de agua y adentrarnos a pie en la selva desde la laguna. Hemos hecho un recorrido de más de dos horas por caminos enfangados para conocer algunos animales y plantas y árboles utilizados por los indígenas para diferentes fines. Diego nos ha mostrado: el árbol de quinina cuya corteza se utiliza para curar la malaria; diferentes clases de lianas, las gigantes, otras pequeñas útiles para subirse a los árboles atándolas en los pies y otras para hacer el Tarzán; el ceibo, un árbol gigante muy útil para resguardarse una noche y útil para emitir sonidos de socorro; árboles cuya sabia lechosa sirve para quitar dolores estomacales, intestinales y parásitos; plantas anestésicas, aromáticas y de vestimenta; hongos comestibles; savia seca de un árbol para hacer una antorcha; trozos de frutos para hacer silvatos; árboles desnudos, sin corteza, de los cuales no pueden subir insectos ni crecer ninguna planta parasita como las lianas; planats para hacer bolsas para almacenar; plantas donde habitan las hormigas limoneras y que hemos probado ya que son muy nutritivas; nidos de cigarras; frutos del bosque enormes; plantas antisépticas para heridas y picadas de tábanos ya que dejan sus huevos; y por último, la liana plana del curare que se utiliza  para paralizar a las presas.

De vuelta, hemos ido remando en canoa hasta el campamento para almorzar. Por la tarde, remo en mano hemos llegado hasta una zona propicia para pescar pirañas con pollo crudo como cebo y nos palos con sedal y anzuelo a modo de caña. Parecía que iba a ser una labor imposible al ver como el pollo desaparecía del anzuelo sin darnos cuenta siquiera de la presencia de las pirañas. Al final he podido conseguir pescar dos pirañas medianas que hemos tenido que devolver al río. Es una gran satisfacción ser un novato en esto y ver que se me da bien comparado con el resto del grupo. También es curioso ver colgar una piraña de mi sedal a un palmo de mi cara.

Antes de cenar, hemos hecho una pequeña caminata nocturna para conocer algunos animales de la noche, algunos venenosos, como cienpiés, arañas, ranas, corales e insectos.

Nos quedaba la cena y la tertulia. El cielo está estrellado. Hace una noche espléndida.


Primer contacto con la selva amazónica

25 septiembre 2009

Me llamo Bear Grylls y voy a sobrevivir cinco días en la selva amazónica del Ecuador con la ayuda de un pedernal, una cantimplora y… alguna cosilla más.

El día ha empezado con lluvia en Lago Agrio y ha tocado esperar al guía en el restaurante del Hotel D’Mario. Al parecer voy a ir con un grupo de tres alemanes, dos ingleses y una estadounidense.

Lo primero ha sido acercarse en autobús durante 2,5 horas a la entrada de la Reserva de Producción Faunística de Cuyabeno (entrada 20$), el puente. Después del almuerzo que hemos hecho allí mismo, hemos conocido a nuesto guía Diego, ecuatoriano y bilingüe, el cual nos ha llevado en canoa motorizada por el río Cuyabeno hasta el campamento durante 2,5h. Por el camino, hemos podido observar gran diversidad de flora en una selva frondosa y fauna como el martín pescador, titis (monos negros), delfines de río, tucanes, mariposas, etc.

Hemos llegado el campamento de Samona Expeditions. Por mucho que haya contratado mi viaje con Ecuador Tierra de Fuego, Samona Expeditions son los encargados de velar por nuestra seguridad, alojarnos y darnos todas atenciones incluidas en paquete. Parece no faltar de nada: preciosas cabañas con una habitación para mí solo con mosquitera, comedor con cocineros, sala de descanso con amacas colgadas, el río provisto de canoas, gente encantadora… Por la tarde hemos ido a la laguna Grande para ver la puesta de sol.

La laguna Grande, entre otras, forma parte del bosque inundado que los ríos y  la lluvia llenan de agua hasta conseguir un ecosistema ideal para algunos animales. El fondo, lleno de sedimentos que deja la vegetación, es hogar para algunos animales como las pirañas, las serpientes, las ranas, los caimanes, las mantas-raya, los manatíes y los delfines de río, entre otras especies.

Aunque pueda parecer peligroso, nos hemos dado un chapuzón y es que tanto pirañas como caimanes y serpientes se asustan con facilidad, a diferencia de cocodrilos que son agresivos pero no hay, los caimanes hembra en defensa de sus crías pero no es época y las mantas-raya que, si no tocas el fondo que es su habitat, no hay problema. Dejando de lado algunas fobias, el agua estaba espléndida y la puesta de sol ha sido espectacular. La luz crepuscular hacía que el cielo se viera mucho más hermoso y tranquilo.

De vuelta al Lodge, hemos cenado unas 25 personas juntas mientras llovía. Hemos intercambiado algunas palabras en español e inglés. Todos, excepto cocineros y guías, son de lengua no castellana. La mayoría del tiempo he andado un poco perdido. Creo seriamente que debería aprender inglés.

Parece que va a llover toda la noche.  Por algo se le llama rain forest, de otra forma no existiría nada de lo que tenemos a nuestro alrededor. Supongo que los mosquitos se darán un banquete mañana. Mientras tanto, me quedo dormido bajo una mosquitera y como música relajante: el sonido de la lluvia al caer en la selva y la melodía de los animales de fondo.


De los Andes a la selva amazónica

24 septiembre 2009

Creo que nunca me llegaré a acostumbrar a que se pueden coger los autobuses parándolos por el camino. Ni siquiera que siempre hay alguien gritando por la calle cualquier destino evitando así el tenerse que desplazar hasta la terminal.

El plan de hoy ha sido desplazarse a la ciudad de donde parte mañana el tour por la selva amazónica del Ecuador, la Reserva de Producción Faunística de Cuyabeno. He cogido un autobús a Quito (1,50$) hasta la terminal sur. Allí mismo he cogido otro hasta Lago Agrio (7$, 8h) con transporte Putumayo.

Aproximándome al oriente durante el largo recorrido, he podido reflexionar sobre la dichosa malaria. Según me aconsejaron en asesoramiento al viajero, se necesita tomar una cápsula de doxiciclina 100mg un día antes de llegar a la zona de riesgo, durante la estancia y trenta días después. Al leer el prospecto, me digo: ‘con esto no pillo ni un resfriado’. Pero claro, No sería un problema si no fuera porque existen los posibles efectos adversos como: alteraciones en la sangre, en el sistema nervioso, en el tubo digestivo, en el hígado, en la piel, en los músculos y en los huesos, en la orina, coloración permanente de los dientes, alergias y manchas en la piel, hipotensión, pericarditis edema angloneurótico, enfermedad del suero y hasta shock anafiláctico. O sea, todo. Porque no me creo que pueda existir mcuash adversidades más en nuestro cuerpo. Por si fuera poco, anota que si se observa otra reacción no descrita, se haga saber.

A mí me dicen esto y me acoj… me incomodo. Y yo me pregunto ¿no hay otra forma de llevar esto? Claro, imagino que no tomarla y esperar a ver si contraigo la malaria y, si es así, tomar la medicación a parte de hacer un seguimiento en un hospital, análisis y todo lo que conlleva. Gracias, no tengo tanto tiempo. En fin, mucha gente sabe que no me gusta tomar ningún tipo de medicamento pero creo que no tengo muchas opciones.

Mientras hacía este tipo de reflexiones, he estado admirando el paisaje y el contraste de pasar de los Andes al oriente, cerca de la selva amazónica, donde además se empieza a notar el calor bochornoso. Antes de llegar, existe un pertinente control de la policía que nos hacía bajar a todo el mundo del autobús.

Me he hospedado en una maloliente habitación de un hostal de mala muerte llamado ‘Casablanca’ (8$).  La intención es pasar la noche ya que mañana nos vienen a recoger para adentrarnos en la reserva. Lago Agrio no es precisamente una ciudad turística ni segura. Es una ciudad en la que predomina en negocio del petroleo y es alojamiento de fugitivos guerrilleros de Colombia por la proximidad con el país vecino. Creo que no voy a caminar de noche por estos derroteros.