La tranquila Mendoza

He llegado a las 9:30 a Mendoza y, como en oras ocasiones, me ha recibido una mujer que me daba publicidad de su hostel, Casa Pueblo ($30Ars con desayuno), situado a dos cuadras de la terminal al cual me he dirigido y del que me he apropiado de una cama en una habitación comunitaria. En el comedor me he encontrado a la chica de Israel que conocí en Cuyabeno y que luego encontré de nuevo en Baños y aunque sigue sin saber español parece algo más extrovertida. Imagino que el viaje le ha cambiado en algún sentido. Cuando me disponía a pasear por la ciudad, me he encontrado al salir del hostel con Michelle, un hombre mayor francés que vive de su huerto ecológico en su país. Con él he compratido una cerveza mientras me explicaba cosas de su vida y su interesante trabajo.

Más tarde, he emprendido la marcha pasando por algunas de las calles, avenidas, plazas y parques más acudidos de la ciudad convinándolos con un paso por el supermercado para comprar algunas cosas que cocinaría para almorzar. Mendoza es una ciudad tranquila y pequeña de unos 110.000 habitantes que no tiene mucho que ofrecer dentro de la urbe pero sí en sus proximidades como en la montaña y en el mundo del vino y es que Mendoza es la primera productora de vino del país destacando como principal uva el malbec.

Los lugares que he visitado han sido la avenida comercial de San Martín, las plazas España, Italia, Chile y San Martín con sus fuentes sin agua (imagino que debido a la sequía), la gran plaza Independencia, la plaza de Castillo y el parque O’Higgins. Pero nada de esto se puede comparar con la grandeza del parque General San Martín frecuentada por gente amante del deporte y el entretenimiento en un ambiente verde y bonito. Ha sido largo recorrer algunos de sus caminos y aún así me he dejado unos cuantos más por ver.

Por la noche y en el hostel, he conocido a Andrés, quía de Chile, Argentina y Brasil, que, después de charlar sobre nuestras cosas, me ha mostrado algunas canciones folclóricas de su país como la samba argentina, canciones de gauchos y algunas chacareras que ya había oído con anterioridad de mi viaje. También he podido escuchar algunas canciones del cantautor uruguayo que tanto me gusta, Jorge Drexler, y he recordado una de las canciones que más me fascinan de él, Todo se transforma.

Me voy pronto a dormir ya que al día siguiente haré varias visitas a algunas bodegas de Maipú situado a una hora de Mendoza y lugar ideal para familiarizarse con el vino argentino y otras especialidades.

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